Dos nuevas de estos últimos días a colación hoy traemos para hilvanar una especie de peculiar relato de cara a cargar pilas para al inicio de la plena normalidad a partir de las festividades de
Santo Cristo de Goián
y de
Os Remedios
, eventos que ponen fin a la época estival y que dan paso a la recuperación de la regularidad y, con ello, en esta ocasión, al inicio de un curso político de gran calado y con la vista puesta en el
evento electoral
municipal de mayo y, quien sabe, si precedido de uno previo de ámbito nacional dadas las lamentables circunstancias por las que
España
atraviesa, con un gobierno que supera la superlativo en cuanto se refiere al mal hacer.
Pues bien, nos ha llamado la atención que el más listo de la clase hubiere dejado pública constancia de un género de
ilusión
-esperanza infundada o concepto o imagen de una representación sin realidad- de que se lleve a cabo una pronta solución a los problemas que ofrece la fachada de un ya de por sí conflictivo edificio de dimensiones muy considerables y ubicado en la esquina de las
calles Matías López e Insuas
, y ello no porque, luego ya de un año desde la caída de una serie de piezas pétreas que obligó a adoptar una cadena de medidas de precaución en el tránsito por la aceras, se atisbe una rápida solución. En nuestra opinión
Claudio Garrido
peca de iluso -engañado, seducido y/o preocupado-, por cuanto decir que, ante las dificultades para notificar a los propietarios -una empresa inversora merced a la adquisición de gangas para obtenerles un rendimiento sin mucho esfuerzo- y habiéndose tenido que recurrir a la publicación de edictos en el
Boletín Oficial del Estado
, "tienen que asegurar las piedras de la fachada, para lo cual hay varios métodos, el que quieran, pero tienen que hacerlo ya", es, esencialmente, pecar de incauto -falto de cautela-, puesto que, en primer lugar, malo ya si nos encontramos ante una incapacidad para llevarse a cabo una notificación efectiva con adecuado requerimiento en un domicilio social o a un administrador de una
entidad mercantil
, pero hacernos creer que un trámite formal, a medio de edicto en un periódico oficial, ha de conseguir el inmediato apetecible fruto de una ejecución material para resolverse un serio problema es tomarnos por tontos. Ojalá nos equivoquemos, pero ya veremos si no habrá de recurrirse a una ejecución subsidiaria.
Por contra nos ha ilusionado, digámoslo en el buen sentido del término, la pretensión de dotar a
Sarria
de un nuevo
pabellón de deportes
, y que sería el tercero radicado en la villa. Positiva es la propia necesidad, ya que ello acredita, por una parte, que hay muchos practicantes de actividades deportivas, y, por otra, que, todos a una, se han mostrado unidos en iniciar los
trámites
para que la idea se convierta en una realidad. Aquí sí ha estado acertado el titular de la alcaldía al manifestar que "non é un proxecto dun goberno ou doutro, é algo de Sarria no que queríamos que todos désemos o primero paso xuntos".
Uno, que se va haciendo mayor, recuerda: cuando la práctica del baloncesto se llevaba a cabo en la
pista de la OJE
, al aire libre, pero con alumbrado -eso sí, no muy potente-, lugar hoy ocupado por el parvulario y su patio anexos a la
casa de la cultura
; la inauguración del pabellón hoy denominado
José Mario González
-¡cuántos buenos momentos juntos vivimos!-, en un partido entre la
SD Sarriana
y el
Juventud OJE
, con triunfo de los primeros, presencia del gobernador civil y el arriba firmante como anotador; el fichaje de Claudio Garrido por el
CB Sarria
, circunstancia y club con los que mucho tuvimos que ver, y llegándose a celebrar, con el mayor abarrote y recaudación imaginables, una final de la
Copa Galicia
televisada por la TVG y triunfo del Breogán.
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