Con un Pedro Sánchez instalado en el «aún no hay pruebas contra Maruecos» crece la convicción de que el Gobierno PSOE-Sumar ha actuado tarde y mal en la crisis de Ceuta, y que se le ha escapado de las manos. Siguen sin respuesta demasiadas preguntas. Sánchez dice que nada anticipó la magnitud de la entrada masiva, admite que «fallaron cosas» y anuncia que publicará los informes previos. Pasos que da cuando la desconfianza y el malestar ya se ha instalado entre la población, sobre todo por el informe de la Policía que advertía de un riesgo elevado. El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE desvela que se refería a las llegadas marítimas a la Península y Balears, no a Ceuta, pero no aclara la cuestión de fondo: ¿Qué información manejaba el Estado antes de una crisis de semejante dimensión y qué hizo?
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