México necesita dedicar esfuerzos para la correcta vigilancia epidemiológica del meningococo (Neisseria meningitidis) a fin de identificar su prevalencia, así como los serogrupos de mayor circulación y poder definir una estrategia de vacunación, indicó el Dr. Joaquín Rincón Zuno, infectólogo pediatra y jefe del Departamento de Infectología del Hospital para el Niño IMIEM.
Durante su presentación en el congreso de Vacunología 2026, Eliminación de Enfermedades, el especialista advirtió que aun cuando los datos disponibles sobre meningococo muestran que hay pocos casos que se focalizan al norte del país, este agente infeccioso puede estar subestimado debido a que es posible que no se registren todos los eventos.
"Son muy pocos casos los que se están reportando. Quizá porque no lo hemos estudiado, porque no tenemos oportunidad de hacer una búsqueda intencionada. Donde más se han reportado brotes es en el norte del país, como en Tijuana, con hasta 2,6 casos por 100.000 habitantes", apuntó.
El especialista expuso que entre 2015 y 2019 se reportaron 52 casos de meningitis meningocócica en cinco estados del país: Nuevo León, Baja California, Chiapas, Tabasco y Guerrero, en tanto que hasta la semana 32 de 2026 se han registrado seis casos.
Asimismo, el Dr. Rincón señaló que la falta de información sobre la prevalencia de esta bacteria dificulta el diseño de una estrategia de vacunación, ya que existen diferentes tipos de vacunas que protegen contra serogrupos específicos, por lo que destacó la importancia no solo de fortalecer la vigilancia epidemiológica para identificar los casos, sino también para conocer los serogrupos circulantes en el país.
Meningococo es la causa más común de meningitis bacteriana en niños y adolescentes; se transmite mediante contacto estrecho y secreciones respiratorias, principalmente en lugares cerrados y con alta concentración de personas, como escuelas o guarderías. Tiene un periodo de incubación de hasta diez días, los pacientes pueden presentar fiebre alta, cefalea intensa, rigidez de cuello, petequias o equimosis, fotosensibilidad, confusión e incluso convulsiones.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advierte que la carga de la enfermedad meningocócica es subestimada en la mayoría de los países de Latinoamérica, pues se calcula que la tasa de incidencia en la región es de menos de 2 casos por cada 100.000 habitantes, cifra debajo del límite para ser considerado de alto riesgo para la recomendación de la vacuna en los programas nacionales de vacunación o para el control de brotes. No obstante, refiere que la baja tasa de incidencia puede deberse a las dificultades en la notificación de esta enfermedad.[1]
Importancia del diagnóstico temprano
Meningococo es un diplococo gram-negativo encapsulado que puede encontrarse intracelularmente o extracelularmente en la sangre en leucocitos polimorfonucleares. Las diferencias en la composición permiten clasificar 13 serogrupos de meningococo, siendo que seis serotipos (A, B, C, W, X, Y) se asocian usualmente con enfermedad.[1]
La infección comienza después de la entrada del microorganismo por la vía respiratoria y su colonización del epitelio de la nasofaringe. El Dr. Rincón estimó que en 20 % de los casos meningococo puede dejar secuelas como afectaciones neurológicas y en aproximadamente 1 % de los casos la infección alcanza al torrente sanguíneo, donde puede desencadenar intensa respuesta inflamatoria, producir daño vascular y originar las lesiones petequiales características de la meningococcemia.
El especialista destacó que se trata de una enfermedad que avanza rápido, por lo que es fundamental identificarla oportunamente para iniciar tratamiento. "Se puede generar un cuadro de meningococcemia o choque séptico y las formas menos comunes, como artritis séptica. Cuando hay afectación al meníngeo la enfermedad es tan devastadora que puede ocasionar el deceso en horas".
El Dr. Rincón destacó que la disponibilidad de técnicas de biología molecular ha ampliado las posibilidades para detectar meningococo y consideró que estos recursos también deberían aprovecharse para identificar los serogrupos responsables de los casos.
Vacunas contra meningococo en México
Una dificultad para establecer una recomendación uniforme de vacunación contra meningococo es la diversidad de serogrupos, ya que hay dosis que protegen contra determinados serogrupos. En México la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) ha autorizado cuatro vacunas, no obstante, solo dos cuentan con mayor disponibilidad, ya que las otras son más difíciles de conseguir, pues únicamente están disponibles en el sector privado.
Las de mayor disponibilidad son vacunas conjugadas tetravalentes que brindan protección contra los serogrupos A, C, W, Y, cuyo esquema consiste en dos dosis para niños entre 9 y 23 meses, mientras que para los adultos se aplica una sola. Otras vacunas autorizadas protegen contra el serogrupo B y su esquema consiste en dos o tres dosis dependiendo la edad.
El Dr. Rincón puntualizó que es indispensable conocer el serogrupo que tiene mayor circulación en el país para orientar las recomendaciones de vacunación; pues en Europa, en países como Reino Unido y España, el serogrupo B es el que circula con más frecuencia, por lo cual la vacuna se aplica contra este.
"Si tengo una vacuna tetravalente, una vacuna monovalente ¿qué sería lo adecuado para proteger a toda la población? En teoría, una que incluyera a todos. Pero más no significa mejor. Tenemos que saber cuál es la que circula para que podamos orientar las políticas de vacunación", apuntó.
Recomendaciones para orientar la vacunación
Para los médicos que asesoran a pacientes interesados en vacunarse, especialmente antes de realizar un viaje, el Dr. Rincón recomendó valorar tres aspectos principales: edad, lugar al que viajará y serogrupos predominantes en ese destino.
El especialista detalló la importancia de conocer el serogrupo que circula en el lugar de destino para determinar qué vacuna aplicar: tetravalente o monovalente. La edad también influye en la recomendación; el especialista indicó que los menores de cinco años pueden presentar formas especialmente graves de la enfermedad, mientras que en adolescentes la colonización es considerablemente mayor y alcanza su máximo alrededor de los 19 años.
Por tanto, se recomienda una vacuna tetravalente que proteja contra los serogrupos A, C, Y y W a los adolescentes cuando las condiciones epidemiológicas o el destino del viaje así lo justifiquen.
"¿Quién se va a vacunar, un lactante, un escolar, un adolescente o incluso un adulto? En personas adultas existe la enfermedad, por supuesto que la hay […] Si voy a ciertas regiones del mundo, a Europa o Sudamérica, tengo que saber qué tipo de vacuna debo aplicarme", señaló.
El Dr. Rincón consideró fundamental generar información en el sector salud que permita determinar la verdadera carga de enfermedad meningocócica en México, además de incorporar herramientas como la caracterización genómica para conocer los serogrupos circulantes.
"La vacuna antimeningocócica ya no debe de pensarse solo como una respuesta a brotes, sino como una herramienta de prevención de enfermedad invasiva, reducción de portación y control de serogrupos emergentes", concluyó.
El Congreso de Vacunología se llevó a cabo del 13 al 15 de agosto en la Ciudad de México y fue organizado por la Asociación Mexicana de Vacunología.
El Dr. Rincón ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
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