La movilidad en Pachuca se ha convertido en un dolor de cabeza, tanto para los ciudadanos que todos los días utilizan las vías primarias de la ciudad, como para las autoridades que cada día reciben las quejas de la gente sobre el intenso tráfico, las vías en mal estado y la falta de soluciones.
De acuerdo con datos del propio gobierno del estado, la cifra de automóviles que circulan todos los días en la zona metropolitana de Pachuca ha incrementado de manera drástica en el último lustro, pues de menos de 200 mil vehículos registrados en 2020, para este año ya se cuentan más de 245 mil automotores, tan sólo en la capital hidalguense, Mineral de la Reforma y Zempoala.
Sin embargo, las vías de comunicación en este triángulo de municipios son las mismas de hace una década, y, aunque ha habido intentos de ampliaciones o de nuevas vías, la verdad es que no ha habido una solución integral para aliviar el congestionamiento vial, sino todo lo contrario: hay más autos y más caos.
Tan sólo el puente atirantado, en el bulevar Colosio, que costó al final más de 500 millones de pesos, y que fue hecho para supuestamente desahogar el tráfico en esa vía, no funciona. El tránsito es cada vez peor, y para colmo de males, hay un punto en donde de tres carriles que existen sólo se puede circular por uno. Ahí mismo está la glorieta 24 horas, que, aunque ya le han hecho modificaciones la situación sigue igual, es uno de los puntos más peligrosos para transitar, pero sobre todo para los peatones.
Una posible solución para uno de los problemas que más molestan a los ciudadanos la dio el gobernador Julio Menchaca durante su discurso por el cuarto informe de gobierno. La ampliación a ocho carriles de la carretera que va de Pachuca a la Ciudad de México.
La obra, adelantó el gobernador, comenzará en Téllez y tendrá una inversión superior a los tres mil 200 millones de pesos, infraestructura que formará parte de las obras emblema para el cierre de su sexenio, en 2028.
De manera paralela, se llevará a cabo una reingeniería del Río de las Avenidas, obra que se quedó en el limbo y que termina abruptamente en su interconexión con la carretera La Paz. Esta vialidad será ampliada hasta el bulevar Las Torres y servirá, de acuerdo con lo planeado, como una vía alterna para despresurizar el bulevar Felipe Ángeles, donde todos los días se hace un cuello de botella.
Aunque por sí mismo el anuncio de este par de obras ya representa un respiro, todavía falta ver cuáles serán las adecuaciones complementarias, pues recordemos que el tráfico se hace desde la Plaza de Toros, en el C. Doria, hasta Téllez, donde se supone que comenzará la ampliación de carriles.
Concretamente, este par de obras anunciadas el viernes pasado por el gobernador Julio Menchaca le abre la puerta a Pachuca y su zona metropolitana hacia el futuro, pero en lo que se debe pensar no es en el futuro inmediato, sino en el futuro a largo plazo, porque lo que menos necesita Pachuca es un paliativo, sino una solución de fondo, y si este par de obras alivian el tráfico en Pachuca, será un emblema del gobierno estatal, y no sólo de palabra.
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