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P. Eduardo Lozano

El nombre de Dios no es un adorno

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Agréganos como tu fuente favorita en Google Agrega Desde la Fe en DE LA MANO DEL PRIMER mandamiento viene -¡obvio!- el segundo, y aunque ordinariamente está expresado en términos prohibitivos, quiero recordarlo como invitación y reto permanente, que más que desafiar a tus habilidades, te plantea un camino de exquisita nobleza y auténtica humildad: Respeta el honor de Dios poniéndolo en la cumbre de todas tus aspiraciones…HEMOS PERDIDO SENSIBILIDAD ante un hecho cotidiano y básico: nombrar correctamente cada cosa, conocer y dirigirse a cada persona por su nombre, expresar con claridad lo que pensamos y sentimos; de ahí que con facilidad nos expresamos diciendo: 'vino un señor de bigote, de no sé dónde, y trajo la esa cosa que le hacía falta al aparato ese que me enseñaste, y dijo algo que no le entendí pero que tú ya sabías de qué se trataba'…NO TOMARÁS EL NOMBRE de Dios en vano –dice el segundo mandamiento- y entendamos que el nombre no consiste sólo en las letras que conforman una palabra para referirnos al Ser Supremos que es origen y razón de cuanto existe; con el nombre hablamos de una singularidad, ya propia o compartida, ya única o genérica, y manifestamos su identidad dándole su propio lugar como existente…ENTENDÁMONOS RÁPIDO y digamos que si pronuncio 'automóvil' no estaré pensándolo dentro de la olla de presión, y si digo 'tornillo' no puedo sospechar siquiera que lo guardaré en una nube pasajera de día soleado; con cada nombre va una carga de relaciones, una serie de circunstancias, un contexto de cualidades y finalidades… NOMBRAR ES PROPIO del ser humano y lo vemos relatado desde el Génesis, cuando Dios ordena a Adán 'poner nombre' a cada animal que desfila ante él, es decir, le toca identificar y distinguir entre varios a cada uno; con un poco de atención te darás cuenta que esto sucede cuando a nuestros pequeños les enseñamos a hablar y preguntan por lo que ven y para qué sirve: dar nombre es poner cada cosa en su lugar…NO TE ACOSTUMBRES a poner a Dios sólo como adorno a tu festejo social, ni lo reduzcas a producto de botiquín de emergencias, ni le des el trato de surtidor de despensa, o de remedio casero para qué enfermedad: Respeta el honor de Dios poniéndolo en la cumbre de tus expectativas y saldrás ganando dándole a cada persona, a cada animal, planta, mueble o herramienta su propio sitio y valor… Agréganos como tu fuente favorita en Google Agrega Desde la Fe en
El nombre de Dios no es un adorno
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