La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), grupo de 38 países con economías de mercado e ingresos medios y altos, al que Perú busca adherirse –el proceso de admisión comenzó en enero del 2022–, publicó su Revisión de la Política Tributaria 2026 de nuestro país. Fue el 25 de agosto, cuando en el MEF corrían contra el reloj para concluir el Marco Macroeconómico Multianual 2027-2030 (MMM) y el paquete de tres proyectos de ley del Presupuesto Público 2027. El MMM contiene algunas de las muchas propuestas planteadas por la OCDE, aunque quizás por el apuro, no repararon en detalles.
Por ejemplo, la OCDE recomienda considerar como renta imponible las ganancias de las cuentas de ahorros personales, que se encuentran exoneradas del Impuesto a la Renta (IR) hasta el próximo 31 de diciembre. Por su parte, el MMM señala que 'se establecerá un compromiso de no ampliar los gastos tributarios, derogar aquellos que venzan en su fecha de expiración y perfeccionar los demás' y en su lista de los que caducan este año, figuran los intereses por depósitos bancarios. Gestión publicó esta noticia el martes pasado y el MEF reaccionó negando lo que figura en el MMM, apresurado por apagar un incendio autogenerado. Pero la recomendación de la OCDE no es para el corto plazo y, además, contempla una tasa impositiva gradual.
El reporte de la OCDE es lapidario, lo que no debería sorprender a nadie, porque en los últimos diez años no se ha avanzado nada, sino que en se ha retrocedido en aspectos clave. El reporte no está dividido en capítulos sino en doce desafíos de política tributaria: tres son estructurales y nueve, específicos. El trio de la vergüenza está conformado por el bajo ratio recaudación/PBI, la baja elasticidad tributaria y la persistencia de una alta informalidad. El referido ratio, también conocido como 'presión tributaria' fue 16.3% el 2024, menor al promedio de América Latina (22%) y al promedio de miembros de la OCDE cuando tenían un PBI per cápita comparable al peruano (24.8%).
La elasticidad mide cuánto del crecimiento económico se ha trasladado a un aumento de la recaudación tributaria. En el periodo 2002-2024, el PBI per cápita peruano creció 84% (promedio anual de 3.2% a precios constantes), pero el ratio recaudación/PBI apenas subió 0.3 puntos porcentuales respecto del 2005. En otras palabras, dos décadas de estancamiento. Y acerca de la informalidad, la OCDE incluye un tema que merece mayor atención: el 55% de autoempleados de altos ingresos son informales. El informe recomienda una fiscalización más estricta, lo cual suena utópico.
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