Santa Cruz se convirtió en el motor de empuje del progreso del país, condición por la que debemos agradecer a patricios como Melchor Pinto, el Dr. Luis Rubén Terrazas Aponte (don Lulo) y tantos otros que el espacio no permite nombrarlos, pero están en el recuerdo colectivo cruceño, que construyeron el modelo económico cruceño de la segunda mitad del siglo XX.
En el año 2000, se llevaron a cabo encuentros para construir Santa Cruz en el nuevo siglo, analizando los cambios estructurales, poblacionales y económicos que estuvieron presentes y constituyen las bases fundamentales sobre las cuales encarar esa necesaria e inevitable construcción en el presente con miras al futuro.
Ha transcurrido más de cuarto de siglo y podemos concluir, sin temor a equivocarnos, que nadie ayudó a Santa Cruz a estructurar su futuro; más bien nos encontramos con muchas piedras y obstáculos en el camino.
Debemos trabajar en tener lo nuestro, en hacer al nuevo cruceño que va a manejar esta región de aquí en adelante. Inevitablemente vamos a ver un cambio de color en la piel, lo que es positivo si se trabaja en conjunto en búsqueda del objetivo común, que ya no es manejar la locomotora del progreso, sino más bien ser el progreso mismo.
Que se superen las mezquindades todavía presentes en muchos niveles de la sociedad cruceña; que se erradique el regionalismo retrógrado y perjudicial y que se abran las mentes. Si a pesar de esas actitudes se ha conseguido hacer lo que es hoy Santa Cruz, pensemos cuánto más podemos hacer si tuviéramos un solo tipo de cruceño presente en el desarrollo y trabajo del futuro regional, nacido o no en esta ubérrima región bendecida por Dios y la naturaleza.
Es imprescindible que las instituciones cruceñas, organicen unas Jornadas de Trabajo, donde intervengan y participen las instituciones empresariales, cívicas, universitarias, deportivas, es decir, la totalidad de lo que representa la cruceñidad, para señalar, establecer, pergeñar, consolidar, de manera de definir las metas para construir a la Santa Cruz del siglo XXI, con todos los cambios estructurales, poblacionales y económicos que están presentes y constituyen las bases fundamentales sobre las cuales encarar esa necesaria e inevitable construcción en el presente con miras al futuro.
Al igual que en el pasado, nadie va a ayudar a Santa Cruz a estructurar su futuro; más bien debemos esperar muchas piedras y obstáculos en el camino. Lo que se debe hacer es romper estereotipos superados en los hechos. El cruceño tiene una visión de futuro que es compartida por todos los estantes y habitantes de esta región, justamente el desarrollo de Santa Cruz se debe a que su población cruceña ha generado costumbres, valores, anhelos que son comunes, la heterogeneidad, que, sí existe, ha sido superada con la aceptación y la tolerancia, caso de las muestras culturales de entradas folclóricas.
Por eso es necesario organizar esas jornadas para definir a la Santa Cruz del siglo XXI. Partiendo de que toda cultura y civilización en el mundo tiene como base su población y territorio; en Santa Cruz tenemos una población que tiene el mismo norte, que es el progreso, y un territorio, el más rico en el ámbito agrícola, ganadero e industrial.
¡Santa Cruz… es imparable!
Debemos organizar cómo enfrentar para mejorar el presente y construir el futuro.
Fernando Rodríguez Mendoza es abogado
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