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Diana Beas

Guadalajara: La mejor campaña es un buen Gobierno

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En mi columna anterior sostuve una idea aparentemente sencilla: administrar una ciudad no es lo mismo que gobernarla. Administrar implica mantener funcionando el aparato municipal; gobernar exige definir rumbo, tomar decisiones, coordinar instituciones y, sobre todo, producir resultados. Pero aquella reflexión dejaba pendiente una pregunta inevitable: ¿cómo saber cuándo un gobierno realmente está gobernando? La respuesta se encuentra en su capacidad para transformar decisiones públicas en resultados que mejoren la ciudad y que puedan ser percibidos por sus habitantes. La pregunta cobra especial relevancia conforme se aproxima 2027. En los próximos meses comenzaremos a escuchar nombres de candidatos, posibles alianzas, encuestas y estrategias electorales. Sin embargo, para los partidos que actualmente gobiernan existe una variable mucho más importante y difícil de construir: los resultados de sus gobiernos. Cuando un partido ya está en el poder, su principal carta de presentación no deberían ser las promesas de la siguiente campaña, sino los hechos concretos ahí donde ya tiene la responsabilidad de gobernar. Por eso quiero comenzar por Guadalajara. Verónica Delgadillo llegó a la presidencia municipal con una trayectoria electoral ampliamente acreditada: ya había demostrado que sabía competir y ganar elecciones. La incógnita era otra: ¿sabía gobernar? Y gobernar Guadalajara no es un reto menor. Se trata del corazón político, económico y simbólico de la metrópoli, con desafíos estructurales en seguridad, servicios públicos, infraestructura y desigualdad. A casi dos años de gestión comienzan a existir elementos para sostener que Guadalajara empieza a mostrar resultados. Uno de los ejemplos más ilustrativos se encuentra en la recolección de basura. La decisión de no renovar la concesión con CAABSA y remunicipalizar el servicio mediante la creación de GDLimpia marcó un punto de quiebre. El municipio asumió directamente la operación, adquirió 160 camiones recolectores y puso en funcionamiento 185 rutas para atender las 441 colonias de Guadalajara. Aquí se materializa con claridad la premisa que planteaba en mi entrega anterior: recoger basura es administrar; transformar de fondo el modelo mediante el cual una ciudad presta el servicio es gobernar. Cuando una decisión de esta escala comienza a generar un impacto perceptible en la vida cotidiana, una política pública puede convertirse también en confianza ciudadana. Otro acierto de esta administración ha sido intentar articular distintas políticas bajo un mismo eje conceptual: La Ciudad que te Cuida. Un concepto de gobierno cobra sentido cuando deja de ser solamente un eslogan y comienza a traducirse en políticas, programas y presupuesto. La administración registra más de 651 millones de pesos destinados a 39 programas sociales y económicos. Este tema no es menor: gobernar consiste en conseguir que distintas acciones gubernamentales respondan a una misma visión de ciudad. Otros indicadores que permiten trasladar la discusión del terreno de las acciones al de los resultados se encuentran en materia de seguridad y finanzas públicas. En este sentido, los datos municipales muestran reducciones en delitos de alto impacto. Y en materia financiera, durante 2025 la deuda municipal también registró una disminución importante. Verónica Delgadillo llegó a Guadalajara con una credencial importante: sabía ganar elecciones. Si logra consolidar los resultados durante la segunda mitad de su administración, llegará a 2027 con una acreditación mucho más difícil de conseguir: demostrar que también sabe gobernar. Esto resulta relevante no solamente para su trayectoria individual, sino para su partido Movimiento Ciudadano. Rumbo al próximo proceso electoral, MC no podrá depender únicamente de candidatos rentables, campañas creativas o estructuras electorales. Tendrá que responder una pregunta mucho más sencilla y, al mismo tiempo, mucho más difícil: ¿sus gobiernos están dando resultados? Guadalajara comienza a ofrecer argumentos para responder afirmativamente. Los buenos gobiernos construyen algo que ninguna campaña publicitaria puede fabricar en unas cuantas semanas: confianza. Desde hace años sostengo una hipótesis sobre los procesos electorales que, elección tras elección, vuelve a ponerse a prueba: cuando un partido gobierna, su principal activo electoral no se construye durante las semanas de campaña, sino durante los años de gobierno. Por eso, rumbo a 2027, antes de hablar de candidatos, alianzas o estrategias, habrá que mirar los resultados. Porque, al final, los resultados de un buen gobierno siempre serán la mejor campaña político-electoral.
Guadalajara: La mejor campaña es un buen Gobierno
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