El 24 de febrero de 2022 Putin anunció una «operación militar especial» en el este de Ucrania y comenzó una guerra que sigue hasta nuestros ... días. Aquel día marcó un punto de inflexión en la conciencia europea. Poco a poco los europeos fuimos comprendiendo el alcance de la amenaza que se cernía sobre el continente. A pesar de que el balance de la guerra en Ucrania dista de ser positivo para Rusia, en los últimos años ha aumentado el miedo a que las ambiciones militares de Putin se extiendan al territorio de la Unión Europea.
La posibilidad de un ataque abierto es todavía lejana, pero la osadía de Putin crece cada mes. De momento, Rusia evita el conflicto directo y recurre a tácticas de 'guerra híbrida' o 'zona gris': desde la desinformación y la interferencia en procesos electorales y crisis políticas hasta los ciberataques y el sabotaje de infraestructuras críticas. Sin embargo, en el último mes se han multiplicado las incursiones o incidentes con drones en territorio europeo. En agosto dos cazas F-18 españoles de la OTAN derribaron un dron que había traspasado el espacio aéreo rumano cerca de la frontera con Ucrania. También en agosto se neutralizó un dron cargado de material explosivo que se encontraba cerca de un avión de carga ucraniano en el aeropuerto de Leipzig. El Gobierno alemán atribuyó la semana pasada el intento de ataque a Rusia; aunque esta lo niega, Alemania cerró el consulado ruso en Bonn y la Russian House de Berlín.
El presidente finlandés aseguró recientemente que Moscú no se aventuraría a iniciar un conflicto abierto con Europa. Si bien no está entre los objetivos –inmediatos– de Putin provocar una respuesta de la OTAN, no cabe duda de que se está produciendo en tiempo real una escalada en la tensión militar entre Rusia y Europa. La reducción de la presencia militar estadounidense en Europa y la falta de una respuesta coordinada y firme ante las provocaciones de Putin dejan al continente en situación de creciente vulnerabilidad.
Consciente de ello, Europa ha articulado su estrategia Defence Readiness 2030 y está disparando su gasto en defensa con el objetivo de lograr capacidad convencional suficiente para disuadir a Moscú de iniciar un ataque directo. Es un paso en la dirección correcta, pero la vertiginosidad de los acontecimientos corre en nuestra contra: no hay tiempo que perder.
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