Uno de los momentos en mi vida que más disfruto es cuando me reúno, con la excusa de un pica pica, una copa o cenar, con aquellas personas a las que no sólo quiero, sino que admiro y aprendo con ellas.
Aunque desde hace un tiempo, la mayoría de mis amigas han abandonado el beber, me refiero a bebida alcohólica.. así que ahora hablamos y compartimos momentos desalcoholizados… He de confesaros que en algunos momentos añoro esa laxitud que te ofrece un par de copas de vino… esas conversaciones donde el efecto del alcohol te hace sincerarte a corazón abierto… Bueno, ya sabéis a qué me refiero.
Pues bien, anteayer cenando en casa de una de mis amigas me sorprendió gratamente el que nadie abordara temas de la actual política en nuestra isla.. Del hartazgo de la gestión o, mejor dicho, de la no gestión por parte de las administraciones de tantas y tantas cuestiones que están por resolver…
Nada de hablar de enfermedades o dolores aquí y allá, y tampoco nada de hablar de hijos y nietos… y sobre todo a nadie se le ocurrió sacar el móvil para enseñarnos las últimas «gracietas» de familiares…
Las conversaciones se dirigieron a cosas como el próximo Festival de Cine en San Sebastián, la renuncia de pertenecer a la Unión Europea por parte de Islandia, la última brabuconada de Trump…
También se entabló una conversación que nos llevó a cuestionarnos la gran cantidad de actividades culturales que este verano nos ha ofrecido la isla.
Y ahí, todas estuvimos de acuerdo con el artículo publicado en este diario, por cierto que no recuerdo quién lo firmaba, sobre la cantidad frente a la calidad de estas actividades.
Nos preguntábamos el por qué no se distanciaran a lo largo del año algunas de esas actividades… el por qué de solapar en un mismo día hasta 12 eventos… y un sinfín de reflexiones que podrían servir para que los responsables de la organización de esos eventos se coordinaran para dar mayor empaque a cada una de ellas (actividades culturales o de ocio).
Personalmente creo que de lo que hemos visto hay algunas cosas que no han alcanzado demasiado interés frente a otras que han sido relevantes… No es fácil acertar siempre, pero tampoco creo que deba establecerse una competición entre los diferentes ayuntamientos o entidades que promocionan esos actos, para ver quién hace más, sin valorar o dejando algo de lado el quien ofrece lo más interesante, lo que es diferencial, lo que puede sorprendernos.
Porque seleccionar una actividad cultural no es programar un evento, sino que es tomar una posicion.
Cada elección debería valorar qué es lo que queremos conseguir con ella.
Una acción, una actividad con sentido tiene más valor que diez que se organizan para llenar la agenda... además creo que el objetivo no es llenar la sala o que venga mucha gente, lo que debería importar es que esa acción provoque a posteriori una conversación.
Una acción cultural potente no busca «llenar», no debe pensarae en el «aforo», sino que debe preguntarse si viendo lo que ve o escuchando lo que se dice, esas personas van a conversar, van a dar continuidad a lo que has presentado… ¿quién de ellas va a hablar con quien gracias a esto que antes no se hablaba?
Creo que el éxito de una actividad cultural es que deje poso.. ¿Qué quedará, dentro de x tiempo, de lo que hemos presentado? ¿Quizás una forma de mirar? ¿Una transformación?...
En el fondo cuando eliges lo que vas a hacer, deberías estar eligiendo qué significa lo que voy a hacer…
Por ejemplo si eliges exponer una escultura de Cristina Iglesias (este verano en jardín de Hauser) no estás «poniendo una escultura»... sino que estas diciendo «aquí apostamos por la naturaleza, por la memoria, por el agua, por lo sutil.. por lo que permanece».
También es muy importante elegir lo que NO vas a hacer…
Aquí el menos es también más!
Para mí la cantidad hace ruido... pero la calidad deja huella.
Ya hemos visto que en Menorca hay una saturación de actividades, festivales de música, exposiciones, fiestas… creo que hay una saturación, que el público ya transmite en sus comentarios… así que quizás deberíamos tomar tiempo para madurar la idea... tener mucha cura en los detalles no hacer cualquier cosa sin ese mimo esa manera de hacer dónde se ve que lo que estás ofreciendo al público te importa... como dice una amiga mía la cantidad ocupa espacio pero la calidad ocupa la memoria.
Pues eso…, a pensar en hacer ¡menos cantidad y más calidad!
(0)Comments