Dos jóvenes en una batalla de «farmear aura» en Sevilla María José López | EUROPAPRESS
La novedad de este inicio del curso serán los combates de farmear aura. Ya los hemos visto en las ciudades. Alardear con gestos, mostrar carisma sin palabras, uno frente a otro, o contra el otro. Los chavales siempre van a su bola. Y los mayores nos escandalizamos. Es así y no va a dejar de serlo. Ya han aparecido los enfadados de guardia. No pasará nada con estos juegos. No hace tanto estaban cazando pokémones por las calles.
Lo de farmear aura es una versión en silencio de las peleas de rapeadores, que tanto éxito tuvieron y que dieron a conocer a talentosos autores. Solo que ahora los críos se enfrentan con supuestos gestos que suman o restan carisma. Aura es una de las palabras que más usan hoy. Todo lo que se sale de lo normal y les llama la atención para bien tiene aura. Desprende aura. Los amigos que más carisma tienen son constantemente subrayados y ensalzados con lo del aura. Por algo que hacen o por algo que dicen o por ser un crac con los gestos en estas, de momento, pacíficas peleas callejeras.
Según la RAE, aura puede tener hasta cuatro acepciones. Aura es un viento suave y apacible; un hálito, aliento o soplo; un favor, aplauso o aceptación general; o en parapsicología, un halo que algunos dicen percibir alrededor de determinados cuerpos y del que se dan diversas interpretaciones. Esta pasión por convertir el mimo de toda la vida en una lucha chulesca de nuestros chavales se podría adaptar a la tercera y cuarta acepción del diccionario de la Academia. De acuerdo con la docta casa, los críos estarían entre la tercera acepción, la del favor y el aplauso (es lo que buscan con los gestos), y la cuarta, la del halo parapsicológico. Los que ganan les parecen a los más fáciles de flashear seres de otro planeta. Pero no, son de este planeta como todos los que aquí habitamos. Farmear no aparece en el diccionario. Su sinónimo podría ser fardar o alardear.
Lamine Yamal, sin querer, con su mítico gesto de los números del código postal de su barrio cada vez que marca un gol fue como una especie de generador de todo esto que vino después. Su gesto que emana cariño y respeto por su origen es un ejemplo clarísimo de un diez en el código de farmear aura. Del fútbol a la calle. De los ídolos a los mortales. Nada que no hayamos visto otras veces. Mejor que se peleen con gestos, algunos ridículos, que a guantazos. Y, aunque es una pena que el debate del inicio del curso no sea la falta de medios, lo mucho que se maltrata a la educación, no pasa nada por ver cómo los muchachos tratan de ponerse en un pedestal con el gesto acertado que abra las bocas de asombro de sus colegas. El resto de la sociedad debería ponerse a farmear aura para que los colegios tengan medios y los profesores puedan cumplir con una de las vocaciones más maravillosas que puede haber: educar. Somos muchos a los que un solo profesor nos cambió la vida. Y cerraremos los ojos recordándolo. Ese docente decente recitaba o enseñaba Latín y Griego. No necesitaban farmear aura con movimientos originales de sus brazos y manos. Pero los tiempos nunca dejarán de cambiar. No señalemos nosotros a los críos por buscarse.
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