La producción de pertrechos militares es sin duda, un estímulo para ciertas economías, aunque con ello se destruyan otras. Resulta incómodo, pero así es, la desgracia de unos es la fortuna de alguien más.
En 2026 el gasto en defensa en Estados Unidos fue de alrededor de 900 mil millones de dólares y para 2027 Donald Trump lo quiere aumentar a 1.5 billones. Esto es casi el equivalente al PIB de México.
El estímulo económico está ocurriendo con el enorme incremento del gasto militar. Las guerras de Ucrania y Medio Oriente están obligando a Estados Unidos y Europa a reponer inventarios, fabricar más municiones, ampliar plantas y desarrollar nuevas tecnologías militares.
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El gasto mundial en defensa alcanzó un récord de 2.74 billones de dólares en 2025, mientras las ventas militares estadounidenses llegaron a 331 mil millones de dólares, con una tercera parte vendida al exterior. Y la cartera de pedidos de las principales empresas del sector aumentó más de 50 por ciento en tres años, de acuerdo con un informe de la firma PwC.
Pero el estímulo no se queda en las grandes empresas armamentistas.
Para producir más misiles, aviones, drones, radares o sistemas de defensa se necesitan fábricas, maquinaria, acero, electrónica, semiconductores, software, transporte, energía y trabajadores. Es decir, el gasto militar termina recorriendo una buena parte de la cadena industrial.
Estados Unidos está buscando precisamente eso: ampliar su base manufacturera de defensa e incorporar empresas que tradicionalmente no fabricaban armamento. El Departamento de Defensa incluso ha explorado la posibilidad de incorporar a fabricantes automotrices a esta producción.
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En abril de 2026 se informó que altos funcionarios del Departamento de Defensa de Estados Unidos. lanzaron una iniciativa para incentivar a empresas no relacionadas con la defensa —incluyendo fabricantes automotrices como Ford y GM— a comenzar a producir armas y otros materiales militares, señala el informe analizado para escribir este artículo.
Expandir la base industrial de defensa para incluir fábricas civiles de esta manera no es algo realmente nuevo, el precedente es la Segunda Guerra Mundial.
Es, dice el reporte de PwC, un reflejo de como se le agotan las reservas de municiones a EU y la urgencia de reponerlas.
El tema no es menor para Ciudad Juárez, toda vez que sus plantas manufactureras están ligadas al sector industrial norteamericano, sin remedio.
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Juárez ya tiene una enorme plataforma manufacturera y empresas que participan en cadenas de suministro de sectores como la electrónica, automotriz, aeroespacial y de dispositivos de alta tecnología.
Es posible que algo de ello, sobre todo de electrónica ya se produzca aquí o en alguna parte de México.
La industria militar tiene requisitos particulares de certificación, seguridad, trazabilidad y confiabilidad, además de restricciones sobre determinados componentes y proveedores. Pero la dirección parece clara: Estados Unidos necesita aumentar rápidamente su capacidad industrial.
Así que no sería extraño que algo de ello pueda producirse aquí.
Si Estados Unidos va a gastar cientos de miles de millones de dólares adicionales en defensa, alguien tendrá que fabricar todo lo que está detrás de ese gasto.
En su comunicado oficial para justificar un aumento a 1.5 billones de dólares, el gobierno de Estados Unidos manifestó que su nuevo presupuesto militar para 2027 es para cumplir con la promesa de fortalecer el poder bélico del país durante las próximas décadas.
Según el secretario de Guerra, Pete Hegseth, la idea es asegurar que el ejército mantenga su posición como la fuerza de combate más importante del mundo, protegiendo el territorio nacional y proyectando seguridad hacia el futuro.
El comunicado critica a gobiernos anteriores por haber invertido poco en defensa, lo que —según la narrativa oficial— permitió que los enemigos crecieran en fuerza y peligrosidad. Con este presupuesto, se busca 'cambiar el juego' y construir un arsenal más amplio sin descuidar la preparación de las tropas.
En el fondo, el mensaje transmite una visión clara: Estados Unidos apuesta por la paz a través de la fuerza, reforzando su industria militar y preparando a su ejército para los retos que puedan surgir en los próximos años. Es una estrategia que combina política, economía y seguridad bajo la idea de que la supremacía armada es la mejor garantía de estabilidad.
Si quieres paz, prepárate para la guerra.
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