UN

unknown

Distinguir cuándo la tristeza viene de afuera y cuándo viene de adentro

Image
Hace unos días, alguien cercano me dijo: —Te veo triste, casi no sonríes. Sé que a veces uno no sabe por qué, pero se siente triste. Contesté sin dudar: —Mi tristeza no viene de adentro; son los acontecimientos que hemos vivido últimamente los que me hacen sentir así. Fue entonces cuando pensé: hay experiencias que pueden sentirse casi iguales en el cuerpo y, sin embargo, no necesariamente nacen del mismo lugar. Digamos que la tristeza que viene de afuera suele estar relacionada con un suceso reconocible: una pérdida, una decepción, una distancia, algo que alguien hizo o dejó de hacer, un resultado inesperado. En estos casos podemos decir: 'Estoy triste por esto'. Podemos reconocer a qué está respondiendo nuestra tristeza. También hay acontecimientos que pueden hacer emerger tristezas que permanecían contenidas. Recuerdo haber visto llorar intensamente a una de mis hermanas el día en que murió nuestra abuela materna. Me sorprendió verla llorar de aquella manera, así que me acerqué y le pregunté: —¿Por qué lloras así? Volteó y me dijo: —Estoy teniendo problemas con mi marido y no había podido llorar. En ocasiones, un acontecimiento exterior despierta una tristeza que permanecía guardada. Son de esas veces en las que creemos estar llorando solamente por lo que acaba de pasar, cuando en realidad también estamos haciéndolo por otras cosas. Además, hay otra tristeza que parece venir de mucho más lejos. Un día escuché a una persona decir: —Estoy muy triste. A veces no tengo fuerzas ni para hacer las cosas básicas; las hago porque soy responsable. Si no fuera por ello, me quedaría en cama. A veces pienso que no le importo a nadie, que cuido a todos, pero ¿quién me cuida a mí? No logro comprender por qué me siento así. A continuación, añadió: —Es verdad que perder a esa amiga me entristeció. La veía como a una hermana y, después del alejamiento, pude darme cuenta de que aquella amistad no había significado lo mismo para ambas, y eso me dolió. A veces me pregunto por qué me siento así. Tengo todo, mi familia está sana y no tengo un problema en concreto. Durante algunas sesiones de terapia fueron apareciendo otras fuentes. Había crecido sintiendo a sus hermanos mayores como figuras paternas. Cuando tenía alrededor de nueve años, su hermano mayor emigró a otro país; a los 11, su hermana mayor falleció en un accidente y, a los 19, murió repentinamente su madre. Poco a poco fue comprendiendo que éstas y otras pérdidas no elaboradas se habían ido sumando hasta hacer mella en su estado emocional actual. Cuando nuestra tristeza viene de un acontecimiento actual, necesitamos mirar qué ocurrió y cómo podemos responder a ello. Pero cuando surge una narrativa interna de insuficiencia o desesperanza, necesitamos observar cómo estamos interpretando nuestra existencia y qué pudo haber quedado sin atención en el camino. Hay preguntas que pueden ayudarnos a distinguir de dónde viene nuestra tristeza. Si esto que sucedió afuera se resolviera hoy, ¿mi tristeza desaparecería? ¿Esto me duele por lo que está pasando o por algo que no me he dado permiso de llorar? ¿Lo que estoy sintiendo corresponde al tamaño de lo que acaba de ocurrir? ¿A quién o a qué estoy llorando realmente? Estas preguntas podemos hacérnoslas no con la intención de validar o invalidar lo que sentimos, porque las emociones no son simples matemáticas, sino para comprender qué necesita nuestra tristeza. Algunas tristezas responden principalmente a un acontecimiento presente, mientras que otras nos muestran que lo ocurrido abrió una puerta hacia algo más profundo. Distinguir de dónde vienen puede ayudarnos a comprender qué hacer para atenderlas. La tristeza que responde a lo que está ocurriendo, puede necesitar tiempo, duelo, conversaciones, límites o decisiones. Pero cuando lo ocurrido despierta un dolor que ya dormía ahí, necesitamos además elaborarlo e integrarlo. Escúchate, obsérvate, abrázate. A veces no basta con saber que estamos tristes; también necesitamos comprender de dónde viene y qué está pidiendo. La fuente está en ti. Por María Isabel Romero PAL
Distinguir cuándo la tristeza viene de afuera y cuándo viene de adentro
View on original source
Share
Archive
Like

(0)Comments

 

Related Opinion

A note on cookies

Newshunt uses essential cookies to keep you signed in and to remember your language and country, so the site works the way you expect. With your permission, we'd also like to use analytics cookies to understand how people use Newshunt and improve it over time.

Accepting only affects analytics. To learn more, view our Privacy Policy or Terms & Conditions.