JO

Jonathan Ernst

El dilema de Europa, por Ramon Rovira

Image
Seguramente es el mejor sitio del mundo para vivir. En ningún otro sitio se disfruta de semejante nivel de derechos y libertades. La prueba es el alud de inmigrantes que desde cualquier rincón del planeta intenta hacerse un hueco aquí para mejorar su vida. Pero, a pesar de ello, Europa pierde atractivo. Primero fue Gran Bretaña quien se borró de la Unión Europea y ahora Islandia ha renunciado incluso a hablar de la posible membresía. Es cierto que la cola de los aspirantes es considerable, pero todos son potenciales receptores, es decir, países que cuando sean aceptados recibirán ayudas a cargo de los generosos presupuestos comunitarios. Además de la frialdad de los números, los hados no son propicios con el club continental. El gran hermano americano lo equipara al rincón del vago y amenaza con cerrar el paraguas militar que sostiene la OTAN en el peor momento. El desafío ruso para fracturar la Alianza, a través de la guerra híbrida de ciberataques o descaradas incursiones territoriales, es cada vez más evidente y la provocación iniciada con la ocupación de Ucrania ya ha obligado a todos los vecinos a fortificar las fronteras compartidas. Pero la tímida respuesta vía sanciones económicas no hace ni cosquillas al autócrata del Kremlin, que otea una ventana de oportunidad. El desafío ruso para fracturar la Alianza, a través de la 'guerra híbrida' o descaradas incursiones territoriales, es cada vez más evidente Estados Unidos padece una anemia persistente en sus arsenales porque la industria no puede reponer lo que se dispara a mansalva en las alocadas guerras de Trump. A ello se añade que, desde hace décadas, Europa ha reducido sus ejércitos y el gasto militar porque había delegado su seguridad en las bases norteamericanas esparcidas por todo el continente. La progresiva reducción de efectivos y la tirria del presidente Trump a lo europeo han modificado el parámetro y no hay ninguna garantía de que el Tío Sam echara una mano ante una potencial agresión rusa. Lee también Halcones en bicicleta Ramon Rovira Pero tanto o más importante es el grado de solidaridad que estarían dispuestos a asumir los otros integrantes de la OTAN en estas circunstancias. El tratado prevé una respuesta conjunta si uno de sus miembros es atacado, una posibilidad por primera vez no descartable desde el fin de la guerra fría. La diferencia es que desde entonces la sociedad europea se ha acostumbrado a décadas de paz y prosperidad arrulladas en los brazos de EE.UU. y a las que debería renunciar para auxiliar a un hipotético aliado en peligro. En cambio, en el otro lado la respuesta es inequívoca. La maquinaria bélica rusa se nutre de soldados que, voluntarios o forzados, acuden al frente siguiendo la máxima de Stalin según la cual la tragedia de una muerte se convierte en estadística cuando se inmolan millones.
El dilema de Europa, por Ramon Rovira
View on original source
Share
Archive
Like

(0)Comments

 

Related Opinion

A note on cookies

Newshunt uses essential cookies to keep you signed in and to remember your language and country, so the site works the way you expect. With your permission, we'd also like to use analytics cookies to understand how people use Newshunt and improve it over time.

Accepting only affects analytics. To learn more, view our Privacy Policy or Terms & Conditions.