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Hermann Bellinghausen

Los bordados y los muertos

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Ante una película tan impecable como Lo que queda de ti (All That's Left of You, 2025), de la cineasta palestino-estadunidense Charien Dabis, cabe preguntarse: ¿cómo la ve, si la aguanta, un sionista que aprueba la destrucción sistemática de Gaza y Cisjordania, pero pretende ser decente y sensible? ¿Se le cae la cara de vergüenza, o ya tiene la mentira tan incorporada a sí que no distingue y considerará a la película mera propaganda enemiga? Es una cinta histórica que se inicia con, y es determinada por, el arbitrario bombardeo sobre la ciudad palestina de Jaffa (hoy Haifa) en 1948 contra un pueblo inerme, sin mediar declaración de guerra, y el lugar es ocupado inmediatamente y para siempre. Como se sabe, aquella invasión consistió en una serie de actos terroristas israelíes y una guerra de un solo lado patrocinada por Gran Bretaña. Allí se estrenó el método represor y asesino que hoy, ante las miradas del mundo entero, llega a sus consecuencias terminales. De la Nakba a nuestros días, la impunidad de Israel ha sido tan absoluta que le garantiza el único récord mundial que se merece. Ante los acontecimientos y las expresiones exacerbadas de políticos, religiosos, periodistas, militares o meros ciudadanos israelíes, todo indica que se tragaron la versión 'justiciera', la incorporaron a su identidad y piensan que quien no comparte su visión está equivocado, es ignorante o apoya el terrorismo de Hamas. Creen (sí, creen) que tienen derecho a tal simpleza a-histórica. Para ellos, todos somos antisemitas si no les aplaudimos o miramos hacia otro lado. El fanatismo es una enfermedad de la conciencia que la historia confirma como irreversible e incurable. Hija de palestino y jordana (su madre, la actriz Hama Abbass), Charien Dabis nació en Nebraska y creció en una pequeña localidad de Ohio con población de origen alemán. Decidida a adaptarse a la identidad estadunidense, se instaló en Washington. Aunque sería guionista en la innovadora serie televisiva The L Word, que ayudó a las audiencias a familiarizarse con el amor entre mujeres, la guerra del Golfo en 1990 y la realidad cotidiana le enseñaron que se equivocaba, esa sociedad no la aceptaba, y asumió su condición de árabe y palestina en Estados Unidos. Cineasta consentida del festival Sundance, estrenó previamente Amreeka (2009) y May In The Summer (2013) para retratar en los dos extremos geográficos las dificultades identitarias de ambas sociedades. A partir de que el adolescente Noor es baleado por las fuerzas israelíes durante una protesta en las calles de Cisjordania en 1988, Lo que queda de ti recoge el relato de su madre (interpretada por la propia Dabis) en varios episodios a partir de la destrucción de Jaffa en 1948 y la expulsión de sus futuros suegros y esposo, niño entonces. En ningún momento se 'juzga' a los invasores. El meollo de la trama es que su hijo, con muerte cerebral tras el disparo israelí, hereda sus órganos a pacientes israelíes. Con el tiempo, la mujer se empeña en conocer al receptor del corazón de su hijo, un judío de Tel Aviv, y contarle en 2022 quién era el dueño de ese 'buen corazón'. Qué decir de La voz de Hind Rajab (2024), de la tunecina Kaouther Ben Hania. Con sobriedad admirable reconstruye en tiempo real la agonía de una niña de seis años a quien llaman Hannood, atrapada en un carro en Gaza mientras es acribillado por tanques de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El hilo de la narración ficcional es la grabación auténtica de la llamada que hace la niña a la Media Luna Roja en Cisjordania pidiendo ayuda el 24 de enero de 2024, a dos meses de iniciado el genocidio israelí bajo la cáscara de una venganza bíblica sin sustento racional ni histórico, pero inmensamente útil para culminar su campaña de 70 años para destruir y desaparecer a la nación palestina y su pueblo. La literal crudeza de la cinta llega a ser insoportable. La chiquilla mantiene viva la esperanza en su voz, rodeada por los cadáveres de sus tíos y primos, atrapada en un coche, hasta que, finalmente, las FDI acaban también con ella. Fueron 355 disparos de ametralladora contra una familia que huía. Cuatro niños. Resulta una gran película, la más vitoreada en la historia del festival de Venecia y actual candidata a un Óscar. Dramatiza la conmoción de los operadores en Cisjordania, su impotencia para hacerle llegar una ambulancia que la rescate. Cuando logran enviarla, tras más de una hora de kafkianas 'negociaciones' con el mando militar invasor, los paramédicos también son destrozados por la heroica artillería israelí. Escuchamos a su madre en el teléfono, cerca del lugar en Gaza, y a un tío en Alemania. Mientras las llamadas reales de la niña y sus familiares se reproducen en la película, las imágenes son una reconstrucción con actores de lo que acontece en la Luna Roja. Sólo serán documentales las tomas de los dos vehículos asombrosamente destrozados. Una ambulancia y un coche familiar. Sin duda, con estos hechos las FDI lograron una gran victoria (que es su palabra favorita: seig/nitzajon), aunque luego se mostraran compungidos ante el escándalo mundial. Como si les importara.
Los bordados y los muertos
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