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Dani Duch

El lenguaje taurino, por Màrius Carol

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Son numerosísimas las expresiones de origen taurino que han pasado a ser de uso habitual fuera de este contexto. Por ejemplo, coger el toro por los cuernos (afrontar una situación), ver los toros desde la barrera (observar un problema sin implicarse), ponerse el mundo por montera (saltarse las reglas), entrar al trapo (caer en una provocación), cambiar de tercio (cambiar de tema) o dar la puntilla (acabar con algo o con alguien). Esta última la han repetido muchos columnistas tras la crisis de Ceuta, por considerar que el presidente del Gobierno no supo reaccionar al asalto de los migrantes, enquistando una situación que le pasará factura. Ceuta sería la puntilla a la última de las siete vidas de Sánchez. De todos modos, el mito de su resiliencia es grande, así que PP y Vox sueñan que la Justicia les eche una mano en la Audiencia Nacional, Y Santiago Abascal incluso se mueve para ver si se le puede condenar por traición. Un disparate, sin duda, pero aún no lo hemos visto todo en los tribunales. Volviendo a los toros, uno de los grandes periodistas del siglo XX, Manuel Chaves Nogales, escribió un libro sobre Juan Belmonte, mito de la tauromaquia de antes de la guerra, al que no mataron los astados, a pesar de lo que se arrimaba, sino que se suicidó después de cortarse la coleta. Ramón del Valle Inclán, con el que hizo amistad, le dijo en una ocasión: 'Juanito, no te falta más que morir en la plaza'. A lo que Belmonte respondió: 'Se hará lo que se pueda, don Ramón.' Sánchez tiene algo de Belmonte, porque sabe lidiar con los toros que más cornean. Y puede que resulte temerario, pero sus rivales le tienen más respeto del que proclaman. La derecha espera que la crisis de Ceuta sea la puntilla para el espada de las siete vidas Al torero le entrevistó un periodista yanqui que le miraba con estupefacción, como si un tipo tan delgado no pudiera ser el rey de los toreros. Él le comentó a su apoderado: 'Que no me mire más, dígale que los toros no se matan a puñetazos y que el toreo es un ejercicio espiritual, un verdadero arte; y que se vaya'. Lee también La tabarra parlamentaria Màrius Carol Sánchez podría decir algo parecido. No parece el de la pandemia, el de la guerra de Ucrania, el del volcán de la Palma o el que planta cara a Trump. Pero él sabe que aún le temen. E incluso piensa que la política es un arte y se sabe artista para pintarle la cara al puntillero. O eso cree.
El lenguaje taurino, por Màrius Carol
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