Uno de los elementos que dificulta y retrasa la revisión del TMEC es la fragmentación de la agenda que Estados Unidos viene desarrollando. Aunque el Representante Comercial de ese país (USTR), Jamieson Greer, es el responsable del proceso, que incluye cambios en el texto del tratado, la solución de barreras no arancelarias y la inclusión de nuevos capítulos, como la inteligencia artificial y los minerales críticos, el embajador atiende los primeros dos, dejando lo relacionado con nuevos temas a otras dependencias. En el caso de los minerales críticos, los encargados son los departamentos de Energía (DOE) y Estado (DOS), encabezados respectivamente por Chris Wright y Marco Rubio, y en el de la inteligencia artificial (IA) es el de Comercio (DOC), a cargo de Howard Lutnick.
Además, están los problemas derivados de los aranceles, que son una violación al TMEC y cuya administración pertenece al DOC y al USTR. La oficina de Greer es responsable de los aranceles aplicados a otros países de manera general, como el gravamen por trabajo forzado, y el de exceso de capacidad productiva, que hasta la fecha no se ha anunciado por diversos problemas en el planteamiento de su estructura, lo que ha llevado a diversos organismos del sector privado y a los gobiernos de 25 estados a presentar por escrito al USTR una serie de objeciones que se convertirían en impugnaciones ante la Corte de Comercio Internacional de Estados Unidos el día que se anuncie.
Por su parte, el DOC es responsable de los aranceles de la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial que se aplican a las importaciones de acero, aluminio, cobre, autos, autopartes, vehículos pesados, productos de madera y a ciertos semiconductores y productos farmacéuticos. La segmentación de responsabilidades es algo que pasa en todo gobierno. Sin embargo, el colapso de las negociaciones entre Canadá y Estados Unidos el mes pasado demostraron que Greer y Lutnick no necesariamente trabajan de manera coordinada, cuando le comunicaron el viernes 21 de agosto a Dominic LeBlanc, el responsable canadiense de la negociación, que sólo reducirían el arancel a los autos y no a los demás vehículos, a diferencia de lo acordado al inicio de esa semana, lo que contribuyó para que Canadá se retirara.
Para evitar que los cambios al TMEC sean ratificados por el congreso de Estados Unidos, la estrategia de Trump es incluirlos como side-letters, que se interpretarían como aclaraciones con México y Canadá, o en acuerdos por separado del cuerpo del tratado. En el caso de los minerales críticos, los 60 metales considerados como indispensables para el buen funcionamiento de la industria militar y de los sectores estratégicos de la economía estadounidense, el DOS organizó en febrero la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos donde propuso la creación de un acuerdo multilateral con la colaboración de la Unión Europea, México, Canadá y otros 52 países. Ese día, USTR anunció un plan binacional con México para desarrollar la producción de metales críticos de interés para ambos países, del que no tenemos noticias.
Y para iniciar el desarrollo de lo que Trump espera sea el régimen internacional que regule la IA, el DOC aprovechó la semana pasada la reunión ministerial del G20 sobre innovación para iniciar la discusión sobre los pilares sobre los que se desarrolle este marco, en la que se aprobó la Declaración de Chapel Hill, que propone un modelo de regulación ligera y flexible que fomente la inversión privada, acelere la competitividad ante los esquemas propuestos por la Unión Europea y China, desarrolle el capital humano necesario y trabaje sobre normas armonizadas entre los países miembros. La inclusión de un apartado sobre IA fue una de las peticiones del sector privado en la consulta pública realizada el año pasado por Estados Unidos y Canadá.
Una de las diferencias fundamentales en la estrategia de negociación entre México y Canadá respecto al TMEC, es que Ottawa ha insistido en que todos los temas relacionados con el tratado se discutan en la misma mesa, por lo que se ha negado a endosar el programa sobre minerales críticos o adquirir compromisos en materia de IA, lo que le permite mantener fichas de negociación, dada la importancia de ambos temas para Trump. México ha debilitado su postura negociadora al adquirir compromisos relacionados con el tratado en otros foros, con responsables que tienen una agenda distinta a la del USTR y sin que con ello se acelere el proceso de revisión o se obtengan beneficios.
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