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José María Núñez Blanco

En Badajoz comenzamos

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Aunque en 1978 se derogaron algunos artículos relevantes, la Ley franquista sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social no fue derogada por completo hasta el 23 de noviembre de 1995, mediante el nuevo Código Penal que se aprobó en los últimos meses de la que sería la cuarta y última legislatura de Felipe González como presidente del Gobierno de España. Sus gobiernos habían recogido algunas leves acciones en cuestión de diversidad sexual, principalmente bajo la etapa de Matilde Fernández como ministra de Asuntos Sociales, pero ninguna cuestión realmente relevante, ni una atención mínima a la transexualidad, ni por supuesto cualquier regulación que diera un marco legal a las parejas homosexuales. Hubo varios intentos de aprobación de una Ley de parejas de hecho, siguiendo regulaciones similares de otros países, pero los gobiernos de entonces nunca dieron prioridad a esta cuestión. Un hecho que tiempo después reconocería el entonces presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, cuyo gobierno sí acabó aprobando una Ley de Parejas de Hecho regional, con Guillermo Fernández Vara como consejero de Bienestar Social. Pero eso no sería hasta mucho tiempo después, coincidiendo con la segunda legislatura de José María Aznar, que por descontado tampoco legislaría en este sentido, ni siquiera cuando gobernó en minoría en su primera legislatura, a pesar de las intensas negociaciones que se tuvieron con los grupos nacionalistas, de perfil más moderado. La libertad había llegado a España, pero algunas aristas de la libertad no se habían trabajado como debería haberse hecho. Así lo reconoció el propio Ibarra en la apertura de la quinta edición de la Muestra de Cine LGBTI, en el Teatro López de Ayala. Resulta razonable pensar que en este contexto pareciese una quimera lograr, como finalmente ocurrió, que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero regulara el matrimonio igualitario como lo hizo, con plenos derechos y en absoluta igualdad, porque no se hizo como hasta entonces en Holanda, Bélgica y Canadá, con legislación específica, sino extendiendo a cualquier pareja el matrimonio civil existente. Esto supuso una revolución social que pocos creímos posible ver, pero que siempre había sido reivindicación del movimiento LGBTI en España, y que así se incluyó en nuestro primer manifiesto del Orgullo en Extremadura. Ningún partido político ni sindicato ni organización social, a excepción de Amnistía Internacional Badajoz, lo firmó, por considerar radical esta reclamación. Eso sería en junio de 1997, porque en 1996 nacimos como organización. Eran tiempos bien distintos a los actuales, y muchas de las cuestiones que hoy parecen lógicas, entonces sonaban más a sueño que a realidad posible. Yen este contexto fue complicado convencer a un grupo de personas para iniciar la que sería la primera organización LGBTI de Extremadura, que hasta el 95 era la única comunidad autónoma sin un colectivo gay en funcionamiento. Hasta entonces en Badajoz los únicos espacios para lesbianas y gais eran algunos bares, como el Kitsch de Marisol, o el Anás de Juanma y Andrés. Cuántos buenos momentos de confidencias con amigos pasamos entre ambos. Antes estuvieron otros, como el Aire o el No se lo digas a papá, después llegaría el icónico Arrabal. Y siempre el histórico Athos de Mérida. Cuánto le debemos a estos bares como espacio de seguridad y evasión a falta de mayores libertades en nuestras vidas. Pero a algunos nos parecía que era necesario un paso más, para lograr avances sociales, y ante la resistencia para acabar creando lo que sería De Par en Par, pusimos en marcha un grupo de socialización de lesbianas y gais de Badajoz, con reuniones más o menos semanales durante meses, en bares del centro de la ciudad, en la plaza de San Francisco o en el embarcadero del río, llegando a conseguir algunas tardes grupos realmente numerosos. Y nos ilusionamos, y acabamos retomando la idea de crear una asociación, De Par en Par, abiertos a dialogar y convencer a los extremeños de que éramos tan de aquí como ellos, y no queríamos irnos para poder ser nosotros mismos, nosotras mismas, como mucha gente había hecho en esta tierra hasta entonces. No fue fácil, el grupo de socialización continuó, el grupo activista fue menor, el contexto era el que era, y el miedo de mucha gente a poder ser reconocido o posibles represalias inmovilizaba. Fue una constante para muchas personas, la mayoría en realidad. Pero no desistimos. Y finalmente De Par en Par fue realidad, abrimos el que sería el primer centro asociativo LGBTI de Extremadura, en la calle San Juan, por cesión de uso del local por la Junta de Extremadura, y llegaron el teléfono de atención a gais y lesbianas, el festival de cine LGBTI, que nos volvió a enfrentar a todos los estereotipos que la gente mantenía en la cabeza, o la celebración del Orgullo, primero con actividades, después con concentraciones, y ya años después con manifestaciones, que en ese momento ni soñábamos. Ya hubo quien lo intentó antes, proponiendo la creación del Frente de liberación homosexual de Extremadura, en el seno del partido comunista, emulando lo que años atrás se hizo en Catalunya, iniciando el aún vigente Front d'Alliberament Gai, pero aquí se vetó por parte de la dirección del partido. En 1996 lo logramos, nació De Par en Par. Y todo comenzó en Badajoz.
En Badajoz comenzamos
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