Claudia Sheinbaum presentó un México que parece existir solamente dentro de Palacio Nacional. Un país donde todo mejora, los problemas retroceden y la llamada 'transformación' avanza casi sin obstáculos.
Pero basta con salir a la calle para darnos cuenta de que ese país no existe.
El Segundo Informe de Gobierno no fue una rendición de cuentas. Fue propaganda pura. Un discurso cuidadosamente armado para presumir lo que conviene, esconder lo que incomoda y repartir culpas hacia el pasado.
Cuando las cifras empiezan a revisarse, el discurso se hace pedazos.
De 21 afirmaciones del informe se encontraron mínimo seis falsas, tres imprecisas y dos engañosas. Apenas nueve fueron consideradas verdaderas.
Eso debería ser un escándalo político.
No estamos hablando de un error de dedo ni de una diferencia insignificante. Estamos hablando de un Gobierno que utiliza cifras para convencer a los ciudadanos de que las cosas están mejor de lo que realmente están.
En ingresos federales, la cifra presumida por Sheinbaum no coincide con los registros revisados. En salud, la afirmación sobre las camas hospitalarias construidas durante los gobiernos anteriores tampoco resiste los datos. Y decir que ningún hospital que atiende a pacientes con cáncer enfrenta problemas de medicamentos resulta particularmente ofensivo para las familias que han tenido que buscar tratamientos que no encuentran.
Desde Palacio Nacional pueden decir que el sistema funciona.
Pregúntenle a los pacientes.
Pueden presumir que la seguridad mejora.
Pregúntenle a quien vive bajo amenaza del crimen organizado.
Y hay algo todavía más grave que este Gobierno tampoco quiere reconocer. La presidenta sabe que el crimen organizado ha penetrado las estructuras del poder y, en lugar de enfrentarlo con toda la fuerza del Estado, permite que los mexicanos tengan que convivir con él todos los días. Narcogobernadores, narcodiputados y narcosenadores no pueden ser tratados como casos aislados. El crimen organizado está en todas partes, controla territorios, condiciona gobiernos, amenaza ciudadanos y somete comunidades enteras. Y mientras eso ocurre, el Gobierno pretende que los mexicanos aceptemos como normal vivir bajo el poder y la amenaza de los criminales.
Pueden hablar de transformación.
Pregúntenle al ciudadano que observa cómo el poder político acumula cada vez más espacio mientras los contrapesos se debilitan.
Ese es el México que no apareció en el informe. A tiempo…
DETALLES
: Mientras el país enfrenta inseguridad y otros graves problemas, morena parece más ocupado en cuestionar a millones de mexicanos por tener doble nacionalidad. Tener dos pasaportes no borra la mexicanidad ni significa doble lealtad. Si quieren defender a México, que garanticen seguridad, justicia y democracia.
Ser mexicano no se mide por el número de pasaportes.
Mariana Gómez del Campo, Secretaria de Asuntos Internacionales del CEN del PAN y Presidenta de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA).
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