El aumento de las pensiones altas no es una anécdota estadística. Cada vez más jubilados acceden a prestaciones superiores a los 3.000 euros mensuales ... y cada vez pesan menos los tramos más bajos. Detrás de ese cambio hay carreras laborales más largas, mejores bases de cotización y también un retraso progresivo de la edad efectiva de retiro. Para Enrique Devesa, profesor de la Universitat de València e investigador del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, son también factores explicativos de este cambio las penalizaciones a la jubilación anticipada y los incentivos para demorar la jubilación. Este aumento de la cuantía de las pensiones unido a que cada vez hay más pensionistas tiene un efecto directo sobre la factura.
Como explica Devesa, «los que entran en el sistema lo hacen con pensiones mucho más altas de los que salen del sistema». Es decir, las nuevas altas de jubilación son, de media, más caras que las bajas que se producen. A ello se suma la revalorización anual de las prestaciones ya existentes y el aumento del número de pensiones. Una presión creciente para el sistema. Es cierto, como apunta el profesor, que los ingresos de la Seguridad Social han aumentado fruto de las últimas reformas y del incremento de cotizantes. Según los datos de ejecución presupuestaria del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, las cotizaciones sociales alcanzaron los 93.957 millones de euros hasta junio de 2026, un 7,4% más que un año antes.
Los ingresos del Mecanismo de Equidad Intergeneracional crecieron un 26,2%, hasta los 2.996 millones destinados al Fondo de Reserva. Además, las cuentas de la Seguridad Social presentaban a 30 de junio un saldo positivo de 18.675 millones. Pero Devesa cree que fiarlo todo al aumento de ingresos no basta. «Las reformas han ido por la vía de intentar mejorar los ingresos del sistema», señala. «No es suficiente como para compensar el gasto en pensiones cada vez más elevado».
El motivo principal es demográfico. La generación del 'baby boom' empieza a llegar a la jubilación y eso elevará el número de altas durante los próximos años. «Va a hacer que el sistema se resienta», sostiene. «Para nosotros la reforma no ha sido buena». Y remata con una advertencia de fondo: «El problema que tenemos es estructural, no es coyuntural». La solución que propone pasa por avanzar hacia un sistema de cuentas nocionales, es decir, un sistema de reparto pero de aportación definida, en el que cada trabajador tenga una cuenta con lo aportado y la pensión se calcule también en función de la esperanza de vida.
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