Durval Abdala fue un periodista y escritor santiagueño. Nació el 15 de septiembre de 1917 en Mayusca, paraje del departamento Moreno. Falleció el 22 de julio de 1999.
Autor de numerosas obras costumbristas ambientadas en el monte santiagueño, la novela "El criado Braulio", pensada desde ese paisaje y publicada en 1962, aparece citada en numerosos artículos académicos acerca de las identidades culturales que se cruzan en el norte argentino.
La categoría "criollo", que ya no significa "nacido en América", para diferenciarse los españoles, como lo sostuvo el imaginario culturalista de la primera mitad del siglo XX, "el criollismo fue una invención contemporánea surgida de "vastos y diversos sectores populares de origen rural a lo largo y lo ancho de Argentina", define un trabajo académico de Pablo Alberto Concha Merlo, de la Universidad Nacional de Santiago del Estero y CONICET, donde cita la obra de Abdala. En el mundo obrajero, el "criollo" se denomina así para diferenciarse de "gringos" y "turcos". En Salta, la distinción tiene otras resonancias.
Durval Abdala creció en Suncho Corral, cabecera del departamento de Matará, hoy Juan Felipe Ibarra, a la vera del río Salado y del ferrocarril Belgrano, pueblo con una numerosa comunidad sirio-libanesa, donde transcurrió su infancia, adolescencia y primera juventud. Con las tareas de changarín, lustrabotas, canillita ayudaba a su madre viuda en calidad de hijo único. Asistía a la escuela Fernando Trejo y Sanabria con ansias de conocimientos. Como precoz y voraz lector, a los 18 años, se constituyó en escritor ganando un segundo premio de un concurso literario organizado por diario El Liberal, donde empezó a ser un asiduo colaborador. Escribió para El Porvenir, periódico mensual creado por el periodista Pedro Catán, el diario 'Crítica', de Natalio Botana; la revista Picada, órgano del magisterio santiagueño; el periódico Sol fundado por el periodista Pedro Orieta. A los 25 años, habilitado como idóneo de farmacia se radicó en Beltrán, pueblo agrícola del departamento de Robles, donde instaló su farmacia. En ese pueblo intensificó la lectura, entabló relación epistolar con Ricardo Rojas y produjo sus novelas, convirtiéndose en el pionero del género en Santiago del Estero. Su obra fue ampliamente reconocida y premiada en la provincia y por el Senado de la Nación.
Las novelas de Durval Abdal son, a la vez, un testimonio de su experiencia de trabajo y de su vocación por la lectura.
Fue corresponsal de El Liberal y, cerca del final de su vida, escribió deliciosas crónicas para el Nuevo Diario, evocando la vida social, deportiva y cultural de Suncho Corral en las décadas del 1920 y 1930. Fue dirigente del Club Unión de Beltrán y militante de la Unión Cívica Radical. Junto al escritor y periodista habitaba un ser humano íntegro, amable, afectuoso, humilde y educado. Sus otras novelas: "Ana María" (1939), la citada "El criado Braulio", "Las Hermanas Castelar" (1982), "La luna sobre el río" (1988).
Este escritor esencialmente santiagueño era un hombre expresivo, amigable, que tuvo la generosidad de entregarme sus libros que me llegaban a Salta en forma mágica y junto a su valorada correspondencia. De su obra descubrí paisajes y costumbres del estilo de vida de Santiago del Estero, como fuerte testimonio de una época, que sirven para conocer el ayer y comprender mejor el presente.
Cada persona es una historia que camina y este gran personaje cultural de su tierra ha dejado fuertes escenas, donde aparece su lucha, ese esfuerzo por superarse, por encontrar su camino, que culmina con la gran familia que se reparte en hijos y nietos, que felices pueden recordar cada capítulo transitado por el padre o abuelo que ha sido toda constancia y ternura. Un ejemplo para leer y comprender. Retratista de lo más sencillo de un pueblo.
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