El giro copernicano que la actual administración estadounidense está imponiendo en el sistema económico y del comercio internacional, basado en la falacia de haber sido ... manipulados durante décadas por los restantes países tras la Segunda Guerra Mundial y en la seguridad económica como parte de su seguridad nacional en beneficio exclusivo de sus ciudadanos, conllevará un creciente recurso a los aranceles, inversiones y sistemas de pago como armas contra sus rivales económicos, junto a una política industrial más intervencionista. Todo ello, a su vez, está teniendo consecuencias notables para hogares, países, inversores y compañías.
Las industrias manufactureras en particular deberán mutar de un sistema de fabricación «Just-In-Time» que priorizaba la eficiencia económica y la reducción de inventarios, a otras estrategias «Just-In-Case» que priman la resiliencia, la búsqueda de cadenas de aprovisionamiento alternativas y la instalación de factorías en sus principales mercados. El renombrado académico y economista Mohamed El-Erian advierte que reconocer y adaptarse cuanto antes a la nueva realidad devendrá una ventaja competitiva para los líderes políticos y empresariales.
¿Qué hacer ante este viraje geo-estratégico trascendental, en un momento que coincide con la irrupción de la Inteligencia Artificial en nuestras vidas profesionales y personales? Se me ocurre que la prevención del por si acaso quizás pueda guiarnos a buscar respuestas adecuadas justo a tiempo.
Por si acaso congratulémonos de formar parte la Unión Europea y de la fortaleza de sus valores y de su tamaño, exigiendo a nuestros dirigentes el impulso inaplazable en la ejecución de las acciones detalladas por Enrico Letta y Mario Draghi en sus informes del 2024 acerca del desarrollo del mercado único y el relanzamiento de la productividad y competitividad de la UE. Caer ahora en la ratonera de la extrema derecha de obsesionarnos con la inmigración, fenómeno que ha existido desde los albores de la humanidad, fomenta división y discordia, distrayendo irresponsablemente la atención del electorado de las soluciones reales para consolidar y ampliar el bienestar de la ciudadanía europea.
Por si acaso no pongamos puertas al campo desdeñando la importancia ascendente de la IA como herramienta de trabajo en nuestras empresas e instituciones. Desconocemos si supondrá una fuente portentosa de crecimiento económico, el apocalipsis del mercado de trabajo o el endeudamiento faraónico para construir los centros de datos nos encaminarán a una recesión profunda como ha sucedido tras pinchazos de pasadas burbujas de deuda excesiva; lo cierto es que la IA ha venido para quedarse y que no debemos pasmarnos ante sus temidos riesgos. Atendiendo entre otras a las exhortaciones de la primera encíclica del Papa León XIV, 'Magnífica humanidad', confiemos en la lucidez acumulativa de gobernantes y parlamentarios europeos y mundiales para legislar y hacer cumplir a los emporios tecnológicos que la IA sea un instrumento al servicio de la dignidad y el bienestar de todas las personas, no tan solo de intereses individuales, minoritarios o malignos.
Por si acaso las empresas deben preparar y formar a sus empleados en el uso de las nuevas herramientas para mitigar el impacto laboral de la IA y retener el conocimiento tácito acumulado fruto de la experiencia y de la intuición, pues solo desde un mayor entendimiento podremos formular las preguntas adecuadas a los agentes de la IA para que resulten útiles y del fomento del pensamiento crítico discernir respuestas falsas, incorrectas o alucinaciones. Asimismo, instituciones y entidades deben identificar y formar al personal en las competencias que serán necesarias en los empleos del futuro, reduciendo las funciones repetitivas y automatizables y dando mayor importancia a aquellas que requieren de unas mayores habilidades interpersonales, utilizadas para interactuar, comunicarse y colaborar con otras personas de forma empática y eficaz.
Por si acaso en la esfera individual recordemos que cada uno de nosotros tenemos agencia, con capacidad de tomar decisiones y ejercer control sobre nuestra existencia; desatendamos por tanto a los agoreros que pronostican la innecesariedad de cursar estudios superiores, dediquémonos a aprender (con obtención de titulaciones académicas), a leer con frecuencia, variedad y deleite, y a ilustrar el espíritu.
Por si acaso convirtámonos en lo que Arthur C. Brooks, autor y académico de la Universidad de Harvard especialista en liderazgo y felicidad, denomina «estudiantes de la belleza», ya sea artística, de la naturaleza o moral, pues ello nos ayudará a descubrir el sentido profundo de nuestras vidas.
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