Tras el trauma de la invasión, llegan las reflexiones mientras esperamos a que la zona deje de sangrar, se desinflame, y que las heridas cicatricen. Pero que durante nuestra convalecencia no se equivoquen y sobre todo que no se equivoquen los gobernantes de España y Europa: Ceuta no va a permitir convertirse en un inmenso campamento de inmigrantes que han llegado de forma ilegal como hicieron con Lesbos o Lampedusa. Ceuta cuenta con un pasado del que su valioso y milenario patrimonio es testigo; con un presente en el que los caballas hemos demostrado una resiliencia tenaz; y con un futuro de ciudad universitaria, cultural, foco de turismo, escenario de una convivencia ejemplar.
Los ceutíes nos sentimos emocionados porque no estamos solos. Y como ejemplo el 2 de septiembre de 2026, que supuso que toda España nos mostrara que podemos contar con ella. Además, grandes autoridades de diferentes campos nos han apoyado: del universitario, Pedro Mercado, rector de la Universidad de Granada, y reconocidos profesores como Fernando Trujillo y Juan Carlos Maroto, pertenecientes también a la institución granadina; en el mundo empresarial la visita de Juan Roig apoyando a la economía ceutí; en la esfera deportiva, el seleccionador Luis de la Fuente, el que nos enseñó que funcionando como un Equipo se puede ganar todo; y en lo artístico, Antonio Banderas, un ejemplo de como el humilde puede llegar a Hollywood, que se acordó de nuestra ciudad cuando Málaga estrenaba una feria que nosotros no vivimos.
Otra cuestión es que perdemos mucho tiempo discutiendo con necios. Ya no digamos Ceuta y Melilla son españolas. Ya se escucha ridículo. No hay nadie diciendo que Soria o Salamanca son españolas. Todo el mundo sabe que Ceuta, Melilla, Soria y Salamanca son españolas. Lo dice la Historia, así que los que saben leer y poseen un mínimo de cultura, no discute ni duda sobre la españolidad de Ceuta y Melilla. Solo los analfabetos no podrían entenderlo y se atreverían a decir estupideces: la ignorancia es muy atrevida y no teme hacer el ridículo. Por eso los medios de comunicación españoles e internacionales no deberían publicar declaraciones o noticias que duden sobre nuestra identidad, porque no hay que dar un altavoz a las necedades de los necios.
Y es que nuestra identidad es la clave: a los ceutíes y melillenses nos representan los valores y las enseñanzas del Mediterráneo, de Hércules y Ulises, de Calipso, de los fenicios, de Atenas y Roma, de la Universidad de Granada, de España, de Europa, de la Constitución del 78, y en el caso de Ceuta, de nuestras raíces portuguesas. Los ceutíes y melillenses no entendemos ni nos sentimos identificados con los necios con pretensiones territoriales ridículas e infantiles, con padres que abandonan a sus hijos y ni se preocupan dónde están, qué comen o dónde duermen, con los que no respetan a las mujeres, con quienes nos invaden, con los envidiosos que solo persiguen desestabilizar a su vecino y extender la miseria, con quienes no les importa la vida de sus menores ni la de sus jóvenes, ni su futuro, ni sus muertes, con quienes no entienden una palabra tan bella como democracia.
Para acabar, mi reconocimiento pleno a nuestro Ejército, a nuestro CNI, a nuestra Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local, a nuestra seguridad privada, y a todas las personas que nos han protegido exponiendo su vida y su salud, que han sacrificado sus vacaciones, que se han sentido presionadas, que han sufrido ataques y han resultado heridas, y que se han enfrentado a una invasión civil con las manos atadas.
Pido esperanza para nuestra convalecencia. Todo cura, aunque por supuesto nos quedarán cicatrices, pero las mostraremos orgullosos, porque nuestras cicatrices también cuentan nuestra historia.
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