La alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, ha salido al paso de los señalamientos relacionados con observaciones detectadas durante los procesos de fiscalización de los recursos públicos ejercidos por el Ayuntamiento durante su administración; la morenista está dejando claro y marca una diferencia entre una observación administrativa y un presunto desfalco, poniendo sobre la mesa una precisión que suele perderse cuando los resultados de una auditoría llegan al debate público: una observación de fiscalización no es, por sí misma, un desfalco.
Y la precisión importa cuando particularmente se habla de recursos públicos y de procesos que todavía pueden encontrarse en etapas de aclaración, solventación o revisión. Una auditoría no termina necesariamente con la primera observación; comienza también una ruta institucional para presentar información, documentos y argumentos que permitan determinar el estado de cada señalamiento.
En su administración al frente del Ayuntamiento de Acapulco hubo múltiples revisiones por parte de las instituciones fiscalizadoras. La documentación sobre el ejercicio de los recursos públicos nos confían, estuvo a disposición de las autoridades competentes y los requerimientos fueron atendidos por las vías correspondientes. Y aquí aparece un elemento que vale la pena separar: hay observaciones que ya fueron solventadas y otras que continúan dentro de los procedimientos institucionales. Ponerlas todas en el mismo paquete llevaría a una conclusión que no necesariamente corresponde con el estado de cada expediente. Y hay que decir que en materia de fiscalización, los matices cuentan. Una observación es precisamente eso hasta que el procedimiento determine qué ocurrió, si la explicación presentada resulta suficiente, si existe un monto pendiente por aclarar o si, en su caso, se configura alguna responsabilidad, pero hoy no es así.
Lo que sí merece cuidado es la forma legal en que se comunica el resultado de esas revisiones. Hoy el trabajo relevante e interesante que ha enfrentado Acapulco con los fenómenos naturales y los retos que conlleva ser un paraíso turístico se dejan ver en su recuperación, y en cada uno de los encuentros, tan sólo este año ya se llevó a cabo el Abierto Mexicano de Tenis 2026, el Tianguis Turístico México 2026, el Mundial de FootGolf 2026, HYROX Acapulco 2026, y para el resto del año la Convención Podológica y Clínica de Heridas, el Triatlón Acapulco, Convención Anual del Consejo Mundial de Boxeo, y conciertos programados, como el de Alejandro Sanz; convenciones y congresos nacionales y la llegada de cruceros. Así que, las resoluciones institucionales deben seguir el camino de los procedimientos legales, sin darle espacio a las descalificaciones donde lo que habla son las especulaciones.
Clave en NOM de acero. Ante los graves daños que los sismos pueden ocasionar en edificios, viviendas, puentes peatonales y vehiculares, donde un movimiento de gran magnitud puede afectar incluso a las estructuras más sólidas, resalta la importancia del cumplimiento de normas de seguridad y el uso de materiales confiables, acciones que pueden contribuir a reducir el riesgo de derrumbes, accidentes y pérdidas humanas. Justo aquí cobra relevancia la entrada en vigor de la NOM-251-SE-2025 el pasado 12 de agosto, que establece requisitos para que el acero utilizado en la construcción cuente con la resistencia, ductilidad y soldabilidad necesarias, lo que se traduce en reglas para fabricar, importar y comercializar productos de este material para construcción.
Si bien cumplir esta norma no evita los sismos, sí ayuda a construir edificaciones más seguras y capaces de responder mejor ante ellos. En este escenario las empresas deberán acreditar el cumplimiento mediante pruebas, inspecciones, certificación, documentación y trazabilidad, por lo que, la medida alcanza a fabricantes, importadores, transformadores, distribuidores y comercializadores, no sólo a grandes acereras. Cabe resaltar que los laboratorios y organismos que van a revisar, probar y certificar el acero, deben estar previamente acreditados para hacerlo, por lo que, aquí cobra relevancia el papel de la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA), presidida por Raúl Tornel y Cruz, organismo que trabaja desde hace meses para precisamente acreditarlos.
Por cierto, también existe una lista pública en redes que se actualiza diariamente para que fabricantes e importadores puedan consultar qué laboratorios pueden realizar las pruebas y qué organismos pueden emitir las certificaciones requeridas con base en la NOM-251-SE-2025. Una vez acreditados los laboratorios y organismos de certificación deben ser aprobados por la Dirección General de Normas de la Secretaría de Economía, a cargo de Lilian Pérez Ornelas. El objetivo es que haya suficiente estructura acreditada para atender la demanda y facilitar el cumplimiento de la norma. Y es que, no cualquier organismo puede probar ni certificar el acero, es vital estar acreditado. El que las construcciones cuenten con un material de calidad garantiza espacios seguros y resistentes para habitar.
Voz en off. El barrio de Cuxtitali, en San Cristóbal de las Casas, llevaba alrededor de 18 meses con un abasto irregular de agua cuando la comunidad decidió empujar una solución propia. El resultado fue un pozo profundo y una red de distribución que hoy pueden aportar hasta 432 mil litros diarios y cubrir cerca del 90% del barrio. La obra tardó casi tres años, de agosto de 2023 a julio de 2026, y no salió de una sola bolsa: participaron usuarios, comités de agua, organizaciones civiles, SAPAM, el ayuntamiento de San Cristóbal y Femsa, dirigida en México por Ian Craig, como cofinanciador. Esa mezcla explica buena parte del valor del proyecto. En una zona donde el acceso al agua se volvió incierto, la respuesta no llegó de un actor aislado, sino de una red que repartió costos, gestión y responsabilidad. El caso sienta un antecedente relevante en los Altos de Chiapas sobre cómo articular fondos privados con comités vecinales para destrabar conflictos de servicios básicos…
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