El abastecimiento de agua en Manta no puede seguir a la merced de racionamientos, suspensiones y tanqueros. Una ciudad portuaria, industrial y turística en franco crecimiento necesita una solución definitiva para un servicio que condiciona la calidad de vida, la salud y su capacidad de atraer inversión y sostener el desarrollo.
Los problemas en los acueductos y las interrupciones que han afectado, incluso por meses, a distintos sectores, muestran la fragilidad del sistema. Las contingencias sirven para atender emergencias, pero deberían ser la excepción y no la regla. Manta requiere un proyecto hídrico integral que abarque fuentes seguras de abastecimiento, infraestructura resistente, reducción de pérdidas, mantenimiento programado y una red capaz de acompañar el crecimiento urbano.
Además, se deben establecer tarifas justas por el servicio y combatir el robo de agua sin miramientos ni compromisos.
Manta ha demostrado capacidad para transformarse y generar oportunidades. Esa evolución debe sostenerse sobre servicios esenciales confiables y sustentables; por tanto, resolver de manera definitiva el abastecimiento de agua potable debe pasar a ser una prioridad técnica, financiera y política.
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