La lamentable muerte, esta semana en Manresa, de Carles Vilajosana ha puesto, de nuevo, la seguridad y la sensación de inseguridad en el centro del debate. Son cuestiones y preocupaciones siempre presentes en las encuestas y barómetros de todos los municipios por eso no es de recibo exigir, en una sociedad de derecho y democrática, no bajar la guardia en lo referente a la seguridad y destinar los medios necesarios para reducir la violencia, la reincidencia y también para detectar y prevenir situaciones que puedan acabar en tragedia. Y aquí, más allá de las imprescindibles estadísticas y datos policiales que reflejan la realidad concreta y cuantificable, hay que abordar también la sensación de inseguridad de muchos ciudadanos. Una sensación que deriva en otras realidades, por ejemplo, la de no atreverse a volver sola a casa por la noche, como relatan varias vecinas de Manresa en el reportaje que hoy publicamos en la sección de Vivir. Estas situaciones también merecen un abordaje.
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