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La distinción que se disuelve

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La semana pasada quedó abierta la siguiente pregunta: ¿en México, se pueden medir por separado corrupción e inseguridad? La respuesta rápida es que sí, por supuesto que se miden por separado. Definitivamente son cosas distintas. Sin embargo, en nuestro país, están estrechamente ligadas. Tanto estadísticas como escenas recientes de la política lo confirman. Todo juega en términos de percepción y una cifra importante y reciente que apunta a ello es la declaración del gobierno sobre la reducción de homicidios dolosos en un 51%, que, pese a ello, no logra mejorar la aprobación de la política de seguridad. El informe del gabinete de seguridad de agosto publicó que los homicidios dolosos pasaron de un promedio diario de 86.9 en septiembre de 2024 a 42.5 en julio de 2026. En el mismo periodo de la publicación del informe, la preocupación por corrupción alcanzó máximos. Bloomberg atribuyó el salto a los escándalos que conocemos, principalmente las acusaciones de Estados Unidos contra funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, a los cuales se sumaron una serie de frivolidades de políticos morenistas que golpearon a figuras e instituciones de alto perfil. Adicional a ello, la encuesta más reciente de Enkoll, publicada la semana pasada sobre la aprobación presidencial, ante la pregunta: '¿Cuál cree usted que es el peor error del gobierno de Claudia Sheinbaum?', la respuesta del 23% fue 'no combatir la inseguridad'; mientras que el 10% dijo 'no combatir la corrupción'. Precisamente por la dificultad de precisión, Enkoll buscó el detalle dentro del amplio rubro de inseguridad y notó que, por lo general, se entiende por inseguridad eso que nos pasa cerca: asaltos, robos, extorsión – más que homicidios dolosos a nivel federal –. De ahí que la reducción del 51% no permee en la noción de las personas. La misma encuesta reveló una caída en la percepción en materia de corrupción, de crimen organizado y en temas de seguridad. Lo mismo que la encuesta de El Financiero de la semana pasada, que indica que el 78% de los mexicanos cree que el gobierno está haciendo un mal trabajo en materia de crimen organizado; el 73% cree lo mismo en materia de corrupción y el 36% en materia de seguridad. Claro que las escenas de los excesos de los políticos mexicanos distan mucho de los crímenes cotidianos, no obstante, éstas se ven cada vez más cerca de los escándalos de corrupción criminal. Están: el caso del exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena – señalado como presunto líder de La Barredora y hoy sujeto a un proceso penal que podría sumar más de un siglo de prisión –, nombrado en el cargo por el entonces gobernador y hoy senador, Adán Augusto López; o el de Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, acusado en Nueva York de recibir sobornos mensuales de Los Chapitos – junto con el propio gobernador del estado, Rubén Rocha Moya, hoy con licencia –; o el hecho de que el huachicol haya alcanzado a elementos de la Secretaría de Marina. En estos últimos, vemos cómo los aparatos que deberían de contener al crimen aparecen dentro del crimen. Que dos exsecretarios de Seguridad Pública tengan señalamientos de relación íntima con cárteles, con el visto bueno de los entonces gobernadores, es el lugar donde la distinción entre crimen, corrupción y seguridad se disuelve. Respecto a la Marina, el vicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna y su hermano, el excontralmirante Fernando Farías Laguna – vinculado a proceso el 27 de agosto por delincuencia organizada con la finalidad de cometer delitos en materia de hidrocarburos – permanecen en el Altiplano por un esquema que la FGR describe como red de corrupción aduanal operando con logística criminal. En la misma materia está vinculado a proceso Ernesto Ruffo Appel, exgobernador panista de Baja California, lo cual sugiere un rasgo arquitectónico de la política en México. Los datos revelan que la aprobación en materia de corrupción, crimen organizado y seguridad se mueven de manera muy similar. Los ejemplos demuestran por qué. De ahí que la gente establezca una relación profunda entre todos ellos. X: @marlenemizrahi
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