Todo lo que está haciendo corresponde a lo que prometió en campaña. Nada de frustraciones para sus seguidores; a cambio, un convencimiento pleno de que lo que escucharon de labios de su candidato será lo que haga el hoy presidente, lo cual no significa que con buenos resultados.
En políticas de paz, por ejemplo, manifestó que acabaría con el programa de Petro y lo viene cumpliendo. Puso fin a los diálogos que se venían adelantando, incluido el que con relativo éxito se llevaba a cabo con el Frente Comuneros del Sur en el departamento de Nariño.
Concomitante con ello, ha liberado de todo reato a las Fuerzas Armadas en sus operaciones de guerra. Como consecuencia, las organizaciones al margen de la ley han recibido golpes contundentes, lo que ha dado pie para que veamos a De la Espriella solazarse de su éxito, paseándose de manera grotesca por entre los cadáveres de los presuntos integrantes de estas bandas. Ojalá no estemos reviviendo la época de los falsos positivos.
Pero lo anterior no es lo peor. Lo peor es que entre los muertos también ha habido niños. Vale la pena recordar que existe jurisprudencia infranqueable que los considera víctimas del conflicto y sujetos de especial protección. En solo un mes de gobierno, ya son cuatro los adolescentes muertos, lo cual no puede hacer que cerremos los ojos ante el hecho de que, según el Instituto Nacional de Medicina Legal, en el último año del gobierno de Petro ese mismo crimen llamó al horror: 65 víctimas por las cuales sus madres jamás hallarán consuelo.
Respecto a la lucha contra la corrupción, los de la esprillistas también deben sentirse satisfechos. Recientemente anunció que conformará bloques de búsqueda para acabar con tan vergonzoso mal; solo que no deben hacerse muchas ilusiones: los integrará echando mano de la Contraloría, la Procuraduría y la Fiscalía, ante cuyas narices se han producido cuantos asaltos al patrimonio público hemos conocido. ¿Los mismos con resultados diferentes?
En lo que parece no haber diferencia frente a las propuestas de Petro es en el aspecto presupuestal. Ambos presentaron al Congreso proyectos desbalanceados. El cambio está en que a Petro le negaban sus iniciativas, mientras que a De la Espriella le aprobarán la recientemente presentada, como muy seguramente le aprobarán el proyecto de reforma tributaria que liberará a las oligarquías de tener que seguir pagando el impuesto al patrimonio.
Reiterémoslo: No hubo engaño. En cambio, sí un triunfo rotundo para los dueños de este país.
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