Parece ser que una vez más tenemos motivos para sacar la bandera de España a la calle. Sin que te llamen facha. O que te lo sigan llamando. En Cenacheriland se tomó una vez más el Paseo del Parque en solidaridad con la ciudad autónoma y aislada de Ceuta.
Seguimos pendientes de lo que está pasando por allá con la morisma. A mí me haría más gracia una invasión de ultracuerpos. A los frikis, lo de los extraterrestres nos fascina más. Los lagartos de la serie ochentera 'V', en la que Diana se jamaba un ratón sin masticar.
Y es que los extranjeros tienen sus costumbres y hábitos culinarios propios. El dramón de Ceuta se está regando por las redes sociales con imágenes de alto impacto occidental. Llama más la atención cómo apalean a una cría de delfín que la clásica imagen de los niños desnutridos que, por arte de algoritmo, llega de los corazones a la cartera con donativo para la ONG.
Como ya está acostumbrado a que me enrolle con batallitas cebolleta, aprovecho para compartir la experiencia de emigrante en un país hispanoamericano. Han pasado décadas de la aventura, pero no olvido la cantidad de trámites burocráticos que tuve que realizar para poder currar allá. Desde llevar contrato de trabajo a una cartilla con todas las banderillas que me pusieron de vacuna. Certificado inmaculado de antecedentes penales, billete avión de regreso, también una carpeta con documentos compulsados acerca de titulaciones, todo pasado por las tasas del consulado del país que me acogió.
La expedición salió bien porque lo llevaba todo en orden. Ya metido en harina de costales bananeros, me percaté de que había hecho el pardillo porque tanto paseíllo por ventanilla me lo hubiera podido ahorrar con un puñado de dólares.
Por ejemplo, para el permiso de trabajo solicitaban un análisis del VIH y enfermedades infecciosas realizado por un laboratorio de allá y, para convalidar el carné de conducir, licencia por esos lares, más de lo mismo. Eran sus leyes y había que cumplirlas o pasar por caja B. ¿Qué ocurre cuando las leyes que regulan la entrada y permanencia en un país dejan de aplicarse o se aplican de manera desigual? La banalización de la corrupción. Y, en el caso de la invasión de Ceuta, la desidia y la mala fe de un gobierno central que está a por uvas de la ira.
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