Eduardo Ruiz-Healy
El viernes pasado, en la Oficina Oval, Donald Trump dijo: 'Perdemos con México 195 mil millones de dólares al año'. Añadió que México 'no tiene nada que necesitemos', salvo 'tamales picantes, tomates, un par de cosas', y aseguró que EEUU podría ahorrar dinero si dejara de comerciar con México.
La cifra que mencionó es prácticamente correcta. En 2025, EEUU exportó a México mercancías por 337,282 millones de dólares e importó por 534,315 millones. El déficit fue de 197,033 millones. Pero un déficit comercial no es una pérdida. Los estadounidenses no entregaron ese dinero a cambio de nada: recibieron automóviles, autopartes, computadoras, maquinaria, equipo eléctrico, dispositivos médicos, frutas, verduras y otros productos. Además, EEUU tuvo un superávit de 13,100 millones de dólares en servicios con México.
Los datos de este año contradicen aún más lo que afirmó. Entre enero y julio, EEUU compró productos mexicanos por 358,707 millones de dólares y vendió a México 229,817 millones. Solo en julio importó 60,550 millones, el máximo mensual registrado.
La industria automotriz demuestra hasta qué punto ambas economías están integradas. El propio Departamento de Comercio de EEUU señala que algunas autopartes cruzan la frontera hasta 12 veces antes de quedar terminadas. Además, EEUU suministra 52.2% de las autopartes que México importa. Parte del valor de muchos vehículos que EEUU compra a México se generó originalmente en EEUU.
Tampoco se trata solamente de tomates. México fue en 2025 el mayor proveedor extranjero de productos agrícolas de EEUU: 43,800 millones de dólares, equivalentes a 21% de sus importaciones agrícolas. Aproximadamente una tercera parte de las importaciones hortícolas estadounidenses proviene de México. Al mismo tiempo, México compró 30,600 millones de dólares de productos agrícolas estadounidenses y fue su mayor mercado, al recibir casi 18% de esas exportaciones.
Eliminar el comercio tampoco permitiría 'ahorrar' el déficit. Si EEUU dejara de comprar los 534,315 millones de dólares de mercancías mexicanas que importó en 2025, también pondría en riesgo los 337,282 millones que vendió a México. Sustituir más de medio billón de dólares anuales de importaciones mexicanas tampoco podría hacerse de inmediato. En muchas industrias requeriría años de inversiones, nuevas plantas y proveedores; en otras, EEUU tendría que comprar esos productos a terceros países.
En 2025, el comercio bilateral de bienes y servicios alcanzó 964,100 millones de dólares, unos 2,641 millones diarios. México fue además el mayor mercado para las exportaciones estadounidenses de mercancías. Ambos países se necesitan.
Trump tiene razón al señalar que EEUU mantiene un enorme déficit comercial de mercancías con México. Se equivoca al llamarlo pérdida y, sobre todo, al afirmar que México no tiene nada que EEUU necesite. Más de 534,000 millones de dólares en importaciones mexicanas, cadenas industriales integradas, 21% de las importaciones agrícolas estadounidenses y casi un billón de dólares de comercio bilateral de bienes y servicios muestran algo distinto. No es cuestión de opiniones, ni mexicanas ni estadounidenses. El comercio, la manufactura integrada y el abasto agrícola muestran una realidad difícil de negar: EEUU sí necesita de México.
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