La justicia no solo se mide por las sentencias obtenidas, sino por la capacidad de investigar a tiempo. Por eso, el informe del Órgano Interno de Control de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa debería encender todas las alertas. No se trata de una percepción ciudadana ni de una crítica política: son observaciones derivadas de 22 visitas de supervisión y convertidas en 111 recomendaciones.
REZAGO.El dato más preocupante es el rezago de carpetas de investigación que permanecen inactivas durante periodos prolongados, algunas por más de 30 días. A ello se suman peritajes que tardan en llegar y solicitudes de actos de investigación que no reciben respuesta oportuna. Cada retraso administrativo puede convertirse en un problema de justicia y, peor aún, en una nueva razón para que las víctimas pierdan confianza en las instituciones. La FGE tiene una responsabilidad particularmente delicada en un estado donde la inseguridad y la impunidad han golpeado durante años. Una carpeta detenida no es simplemente un expediente que espera en un escritorio: detrás puede existir una familia esperando respuestas, una víctima esperando reparación o una sociedad esperando que un delito no quede sin consecuencias.
La supervisión interna debe servir para prevenir, no únicamente para documentar errores. La FGE necesita controles, seguimiento, capacitación y resultados. Porque en materia de justicia, cada día perdido puede significar mucho más que un trámite pendiente: puede significar una oportunidad perdida para hacer justicia.
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