Ser político es, en teoría, un cargo voluntario. No se llega por casualidad. Hay que ganárselo en la calle con capacidad de persuasión y una buena red de apoyos. Y es cierto, que en algunos casos alcanzar tanto poder exige sacrificio. El cargo implica ayudar a quienes prometió representar, ofrecer una meta fiable, una esperanza de vida que ilusione a su tierra, actuar como guardianes comedidos del gasto de las arcas públicas de las que dependen todos los ciudadanos, sin olvidar, las promesas que justifican su presencia allí. Los políticos tienen tanto poder, que en esta profesión no existe convenio laboral que regule sus condiciones, al menos que se sepa. Sus sueldos no pueden ser de miseria, deben estar adaptados a su responsabilidad y carga de trabajo. Lo que menos gusta, es que sean ellos mismos quienes los fijen por votación. Cuando el gasto resulta innecesario en un contexto de carencia, el buen criterio es imprescindible y el ciudadano lo agradece. La noticia es cercana, afecta a nuestra comunidad autónoma Castilla y León. Un grupo parlamentario, tras unas largas vacaciones, solicitó «la creación de una Comisión Permanente Legislativa de la Vicepresidencia Segunda en lo relativo a las funciones de vivienda, ordenación de territorio, igualdad de oportunidades, despoblación, protección civil y demás materias funcionalmente atribuidas a dicha Vicepresidencia». En definitiva, lo que pretendía ese grupo según se desprende de la información, de E. Ramos/R. García era aumentar el número de comisiones de las Cortes, no para trabajar más, sino para cobrar más. Cuando lo leí, les aseguro que me impactó. Pero, el resto de grupos se preguntó: «¿por qué frente al aumento del gasto para que los procuradores ganen más, no se amplía la duración de las actuales reuniones de la Comisión de la Presidencia en lugar de celebrarse más sesiones?». En este sentido, el reglamento contempla hasta siete puntos, cuando actualmente se celebran cuatro. Que un parlamentario pueda recibir en torno a mil euros a la semana, supondrían 4.000 al mes.
Al intento del señor Martínez de duplicar las comisiones, le han puesto freno.
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