El próximo 15 de septiembre, Mendoza conmemora el Día Provincial de la Adopción. Una fecha que nos invita no solamente a hablar de adopción, sino también a preguntarnos cuánto conocemos sobre esta realidad y qué estamos haciendo como sociedad para comprenderla y darle la importancia que merece.
Hablar de adopción es, ante todo, hablar de derechos. De niños, niñas y adolescentes que tienen derecho a crecer en una familia que los cuide, los proteja, respete su identidad y valore su historia. Pero, fundamentalmente, es recordar que "el centro de todo proceso de adopción debe ser el niño y su interés superior".
Este principio no puede ser una expresión más dentro de una norma o un discurso. Debe orientar cada decisión, cada intervención y cada política pública. **En la adopción no deben ser las necesidades de los adultos las que determinen el camino, sino los derechos y las necesidades de cada niño, niña o adolescente.
La adopción no es un tema exclusivo de quienes desean adoptar. Nos involucra a todos.
Nos involucra como sociedad porque detrás de cada proceso existen historias, derechos, vínculos y realidades que requieren ser comprendidos. Y nos involucra como Estado, porque garantizar derechos también implica generar políticas públicas, brindar información clara y formar a quienes trabajan con niños, niñas, adolescentes y familias.
Por eso necesitamos hablar más de adopción y hablar mejor.
Debemos dejar atrás los prejuicios, los mitos y las falsas expectativas. Adoptar no es "salvar" a un niño ni elegir un hijo de acuerdo con determinadas características. Adoptar significa asumir una responsabilidad, respetar una historia previa y estar preparado para construir un vínculo familiar desde el reconocimiento de esa historia.
El amor es fundamental, pero no alcanza. Hace falta conocimiento, preparación y compromiso.
Y también hace falta comprender que cada niño es único. No existen procesos idénticos ni respuestas universales. Lo que puede ser adecuado para un adulto no necesariamente responde a lo que necesita un niño. Por eso, las decisiones deben analizarse desde su realidad concreta, su historia, sus vínculos y sus derechos.
En este camino, los municipios tienen un papel fundamental. Son el Estado más cercano a los vecinos y, muchas veces, la primera puerta a la que llega una persona cuando necesita orientación.
Por eso, los gobiernos locales pueden y deben informar, orientar y capacitar.
Informar para que quienes tengan inquietudes conozcan los procedimientos y sepan dónde recurrir. Orientar para facilitar el acceso a los organismos competentes y evitar información errónea o falsas expectativas. Y capacitar a los equipos municipales para que puedan abordar la temática con responsabilidad, sensibilidad y conocimiento.
La creación de espacios municipales vinculados con la adopción constituye una herramienta concreta para acercar derechos a la comunidad. No para reemplazar las competencias de los organismos provinciales o judiciales, sino para construir puentes entre el Estado y los ciudadanos y fortalecer una mirada respetuosa de los derechos de la niñez.
La capacitación tampoco debería limitarse a quienes trabajan específicamente en adopción. Todos aquellos que tienen contacto con niños, niñas, adolescentes y familias deberían contar con herramientas para comprender esta temática.
Porque una sociedad que conoce es una sociedad que puede actuar mejor.
El 15 de septiembre no debería ser solamente una fecha en el calendario. Debe ser una oportunidad para generar conversación, derribar prejuicios y promover una mirada más responsable sobre la adopción.
Y, sobre todo, para recordar una verdad que no podemos perder de vista: la adopción existe para garantizar el derecho de los niños a vivir en familia, no para garantizar el derecho de los adultos a tener un hijo.
Esta diferencia es fundamental. Cambia la manera de mirar cada proceso, de tomar decisiones y de entender qué significa verdaderamente adoptar.
Poner al niño en el centro significa respetar sus tiempos, su identidad, su historia y sus vínculos. Significa garantizar que cada intervención tenga como horizonte su bienestar integral y la restitución de sus derechos.
Que este Día Provincial de la Adopción nos encuentre comprometidos. Que nos encuentre informándonos, capacitándonos y construyendo políticas públicas que pongan efectivamente a la niñez en el centro.
Porque la adopción construye familias, pero su verdadera razón de ser es restituir derechos y garantizar que cada niño, niña y adolescente pueda crecer en un entorno familiar adecuado, seguro y respetuoso de su identidad y de su historia.
El 15 de septiembre nos convoca.
La adopción nos involucra a todos, pero niñas, niños y adolescentes deben estar siempre en el centro.
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