Hay muchas discusiones en distintos estamentos que quieran que el gobierno intervenga en los mercados para ayudar a las empresas que están con problemas de competitividad. En realidad, el problema es que los aumentos salariales no crecen al ritmo de la inflación pero las tarifas aumentan a un ritmo superior. Esto afecta el presupuesto de las familias ya que, los impuestos pueden postergarse pero los servicios, sobe todo luz, gas, internet, teléfono y hasta TV por cable cortan el servicio ante un atraso.
Lo interesante es que quienes reclaman por mayor competitividad no están pidiendo devaluar la moneda. Nadie se queja (al menos en voz alta) del valor del dólar pero si hacen hincapié en la necesidad de bajar impuestos, donde surgen claramente ingresos brutos, el más distorsivo de todos, pero también hay reclamos para que se elimine el impuesto al cheque y el impuesto a los combustibles, ya que el Estado no está invirtiendo en rutas.
En este sentido, el gobierno reconoció que no lo hizo para poder solventar el superávit fiscal pero, el miércoles pasado, el ministro Caputo anunció que están preparando un proyecto de ley para eximir a las nuevas rutas de impuestos nacionales, provinciales y municipales. Para esto deben enviar el proyecto al Congreso y luego negociar con las provincias y los municipios pero, seguramente, estos le van a pedir que coparticipe ese impuesto.
Los reclamos referidos a los problemas de logística el gobierno cree haberlos resuelto con las transferencias que se hizo algunas provincias y con las concesiones de rutas nacionales, como ocurrió con el trayecto de la ruta 7, desde Desaguadero hasta el Túnel Cristo Redentor. De todos modos, la situación de las empresas adjudicatarias es que no tendrían el financiamiento necesario para hacer las obras requeridas, por lo cual no hay más expectativas que corten el pasto que crece a los costados y cobren peaje.
Por otra parte, el viernes el Ejecutivo publicó un decreto de necesidad y urgencia con una reasignación de partidas, aportando recursos para diversos sectores. Entre las tantas reasignaciones resaltamos la que le corresponde a Vialidad Nacional, destinadas a continuar las obras de la autopista que se construye la ruta 40 entre Mendoza y San Juan, obra que era muy esperada y que surgió de un compromiso de los funcionarios nacionales con el gobernador Cornejo.
El gobierno quiere mantenerse activo para dar muestra de que hay preocupación por recuperar niveles de consumo. En principio, los aumentos salariales autorizados para este mes estarían por encima de las estimaciones de inflación. Si bien no es la solución, porque los salarios sieguen detrás de la inflación, es un comienzo que el gobierno quiere arrimar de a poco, sin que corra riesgo un repunte de la inflación.
Por otra parte, siguen desde el gobierno con los argumentos respecto de los deudores morosos diciendo que es un problema entre privados, pero han cambiado un poco el discurso. Si bien sostienen que el gobierno no debe intervenir, el vicepresidente del BCRA dijo esta semana que los bancos debían asumir los errores que habían cometido. Sostuvo que era mucho más práctico que consideraran a muchos de ellos incobrables y asumieran la pérdida. A su vez, recomendó a los bancos y, sobre todo, a las billeteras virtuales, que bajen las tasas de interés que cobran a sus clientes, para refinanciar y para otorgar los nuevos préstamos.
No obstante, y a pesar de que racionalmente muchos entienden que estamos frente a un cambio de época, donde la misma tecnología empujó cambios de hábitos y la apertura de la economía potenció la competencia hay quienes siguen empujando pidiendo alguna protección del Estado. La situación de los consumidores es más compleja porque hay quienes han perdido su trabajo, otros que están trabajando en negro y otros que lo hacen en blanco, lidiando con el crecimiento del peso de los servicios en su presupuesto familiar.
El mundo está complicado
Entre el conflicto de Rusia con Ucrania y el de EE.UU con Irán el mundo está sintiendo los coletazos en las economías. En algunos casos con algo positivo, pero, en general, con consecuencias negativas. Un caso es el del petróleo, que los problemas en el estrecho de Ormuz hicieron subir muy fuerte el precio del crudo, que se mantiene alto gracias a los discursos de Trump, que juega y sabe cómo manejar el humor de los mercados.
Otro caso ha sido el precio de los granos, especialmente el trigo. Uno de los mayores proveedores era Rusia, seguido por Ucrania. Por el conflicto y los embargos, ninguno puede vender y eso hizo que el precio internacional del trigo haya superado los 300 dólares la tonelada, algo que se ha reflejado en la Argentina, para felicidad del gobierno y los productores y la bronca de los panaderos y los consumidores.
Y también en el petróleo hemos sufrido los argentinos, pero el país vive un récord de exportaciones de crudo y gas. Pero por detrás de todo esto aparece un problema más grave, cuyas consecuencias no se pueden prevenir. Y me refiero al endeudamiento de los países desarrollados hasta límites que sobrepasan lo lógico. Y los mercados no están dispuestos a seguir siendo contemplativos. Esta semana los países europeos tuvieron que pagar tasas que no se veían desde la crisis de 2008 y, algunos, han comenzado a hacer planes de austeridad.
El problema es el enfrentamiento que tienen con EE.UU. Trump sacó a su país de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y, lo más grave, amenaza con dejar de hacer aportes a la OTAN porque el resto de los países no ponen nada. La crisis de EE.UU también es muy alta, al punto que la Reserva Federal decidió la semana pasada recomprar deuda y los mercados se la hicieron pagar muy cara y los bonos de Tesoro subieron su tasa porque bajaron sus precios, como señal de que el mercado no los quiere.
Los europeos muy endeudados por sus sistemas jubilatorios, virtualmente fundidos, soportan la presión de EE.UU para que pongan más recursos bélicos en la OTAN y que los apoyen en el caso de Irán. Caso contrario vendrán de Trump las venganzas o amenazas al menos, como con Gran Bretaña esta semana, cuando avisó que no apoyaría su posición por el tema Malvinas. Los europeos están mal. Muchos están poniendo trabas a algunas exportaciones que surgen del acuerdo con el Mercosur, que, además, tiene una aprobación provisoria, lo cual es algo insólito.
Veremos tiempos muy complicados. Por supuesto no hay un riesgo inminente, pero hay un sendero de crisis global que se está marcando y con un espectador de lujo: China. Todos saben que está listo para "dar una mano" pero según sus condiciones, algo contra lo que Trump seguirá peleando.
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