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Mitos, tópicos y fantasías sobre la IA, por Genís Roca

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Todo el mundo habla de la IA, unos con euforia y otros con pánico, unos a partir del análisis y otros con el cubata en la mano. En medio de este ruido, algunas predicciones se repiten tanto que ya parecen certezas, pero merecen duda y debate. Veamos algunas: La adopción será rápida. El uso individual puede crecer exponencialmente, pero la transformación institucional avanza a velocidad administrativa. La IA pide modificar procesos, responsabilidades, sistemas de información, criterios de calidad, pre­supuestos y relaciones de poder, y eso nunca ha sido sencillo. Es rápido probarla, y lento integrarla. Eliminará puestos de trabajo. A corto plazo quizás eliminará más tareas que puestos de trabajo completos. Muchas profesiones perderán autonomía, prestigio y capacidad de decisión, y, antes que el desempleo, veremos la degradación y reconfiguración de algunos oficios. Y ya tenemos un problema en la base: muchas de las ta­reas que se automatizan son precisamente las que permitían a los jóvenes aprender un oficio, y están desapareciendo caminos por los que alguien podía llegar a ser, entre otros, abogado o periodista. La IA, de entrada, aumenta el gasto; antes que una máquina de ahorro, será una máquina de gasto e inversión Generará ahorros inmediatos. La IA, de entrada, aumenta el gasto: licencias, computación, consultoría, formación, ciberseguridad, supervisión e integración. Además, a menudo no sustituirá sistemas sino que los añadirá, y muchas empresas pagarán durante años la infraestructura antigua y la nueva. Antes que una máquina de ahorro, la IA será una máquina de gasto e inversión. Aumentar la productividad es bueno. La IA puede aumentar la producción, pero generar más presentaciones, correos, vídeos y documentos puede ser un problema. Cuando producir cuesta casi cero, el coste se desplaza al receptor: alguien tendrá que leer, verificar, seleccionar o ignorar todo aquello. La IA puede hacer más productivo al que hace y menos productivo al que recibe. La IA democratiza el talento. Puede democratizar el acceso a determinadas capacidades, pero no a los buenos resultados. Cuando todo el mundo tiene las mismas herramientas, lo que hace ganar es todo aquello que las herramientas no ofrecen: reputación, capital, criterio o capacidad de asumir riesgos. Abaratar la capacidad de producir no equivale a tener más capacidad de competir. Lee también Lo que importa pide tiempo Genís Roca Las empresas con IA serán más competitivas. No lo serán las que tengan más tecnología, sino las que tengan procesos claros, datos fiables y responsabilidades bien definidas. Muchas se limitarán a automatizar el desorden. La IA no corregirá una mala organización, más bien será una prueba de calidad. La tecnología, por sí sola, no transforma la realidad. Entre lo que una máquina puede hacer y lo que una sociedad acaba haciendo siempre hay presupuestos, leyes, intereses, resistencias y relaciones de poder. La IA avanza exponencialmente, pero las organizaciones no. Comprarla será rápido, pero se ha de implantar en organizaciones que continúan cambiando lentamente.
Mitos, tópicos y fantasías sobre la IA, por Genís Roca
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