EL

El Confidencial

La sombra de Battaner sobrevuela la fusión entre Caja Duero y Caja España

Image
Lo han llamado 'Pacto de Tordesillas', seguramente con la intención de distinguirlo del histórico 'Tratado de Tordesillas' por el que, un 7 de junio de 1494, los Reyes Católicos de Castilla y Aragón, Isabel y Fernando, sentados frente al rey de Portugal Juan II, acordaron repartirse el nuevo mundo descubierto poco tiempo antes por un tal Cristóbal Colón, mediante el recurso de trazar una línea divisoria norte-sur del Océano Atlántico, muy al oeste de las islas Azores. Si entonces había un nuevo mundo por descubrir, los firmantes del Pacto de Tordesillas del pasado 5 de enero han sido mucho más humildes y se han limitado a repartirse la magra tarta financiera de una tierra esquilmada por el tiempo, la incuria, el caciquismo, la falta de talento emprendedor y la eterna y malsana ambición, que de ésa hay de sobra en Castilla y León. Porque de eso iba este Pacto: de repartirse el botín (escaso) de dos Cajas -una en estado comatoso (Caja España) y otra en bastante mejor forma (Caja Duero)- obligadas a fusionarse bajo el peso de la crisis y la presión asfixiante del poder político regional. Lucha por el poder (el Mercedes con chofer, la VISA oro y por ahí) y localismo a ultranza entre León (Caja España) y Salamanca (Caja Duero). Con toda la prensa, regional y local, volcada a favor de una fusión de la que saldrá una nueva entidad de problemático futuro, solo un pequeño diario local, La Gaceta de Salamanca, se ha opuesto con uñas y dientes a un proyecto que difícilmente solucionará las urgencias de Caja España, porque de una manzana podrida y otra en regular estado es imposible que salga una buena compota. El caso es que La Gaceta salmantina se ha batido el cobre con denuedo en pro de la independencia de Caja Duero. 'Los negociadores, a punto de pactar una pésima fusión para Caja Duero', titulaba a todo trapo en portada el pasado lunes 4 de enero. Dicen las malas lenguas a ambos lados del Duero que detrás de la oposición al proyecto se escondía y esconde la figura de Sebastián Battaner, presidente que fue de Caja Duero y figura respetada a derecha e izquierda. Al día siguiente, 5 de enero, y después de que los negociadores de ambas Cajas hubieran pasado media noche en vela en el parador de Tordesillas intentando el parto de los montes, La Gaceta titulaba, igualmente a todo tren, de esta guisa: 'Caja Duero firma con España un preacuerdo de fusión que entrega todo el poder a León'. Con caracteres tipográficos menos llamativos, el diario aseguraba que 'El pacto de Tordesillas, que aprobarán hoy los consejos, deja la sede social, la presidencia y los órganos de gobierno en la capital leonesa'. La negativa de los hombres de Battaner Para los empresarios salmantinos parapetados detrás de La Gaceta, la cosa está clara: 'Los políticos y los directivos de Caja Duero entregaron ayer, después de más de 15 horas de negociación a lo largo de dos días y de intensas presiones por parte de la Junta, el poder de la futura caja fusionada a León'. Lo cual no es del todo cierto, no señor, porque la Dirección General de la nueva entidad estará en Salamanca, donde se reunirá el Comité de Dirección, lo que quiere decir que el poder ejecutivo de verdad, además del negocio de banca privada (la red), va a estar en Salamanca en manos del director general. El caso es que los tres votos que en la noche del 4 de enero se opusieron al 'pacto de Tordesillas' –uno de ellos, el del secretario general de UGT de Castilla y León- pertenecen a hombres, dos al menos, muy cercanos en su día a Battaner, un profesional con dos licenciaturas -Económicas por la Comercial de Deusto y Derecho por la Universidad de Valladolid-, que abandonó la presidencia de Caja Duero en 2004 tras diez años de mandato. Habrá que ver si esta fusión sirve para algo. Porque el reparto de tareas y funciones, sedes y subsedes, comisiones y delegaciones, etc., es un auténtico galimatías, y no hay forma razonable de entender cómo podrá funcionar la nueva entidad partida en dos mitades separadas por 205 kilómetros de distancia, a menos, claro está, que rápidamente se construya una línea de AVE entre León y Salamanca, se establezca un servicio de helicópteros entre ambas ciudades o, tal vez, se decida por una sede central, con todos los servicios, a medio camino entre Benavente y Zamora, más o menos a la altura de las lagunas de Villafáfila. O así.
La sombra de Battaner sobrevuela la fusión entre Caja Duero y Caja España
View on original source
Share
Archive
Like

(0)Comments

 

Related Opinion

A note on cookies

Newshunt uses essential cookies to keep you signed in and to remember your language and country, so the site works the way you expect. With your permission, we'd also like to use analytics cookies to understand how people use Newshunt and improve it over time.

Accepting only affects analytics. To learn more, view our Privacy Policy or Terms & Conditions.