El Pirineo, los Alpes y el resto de cordilleras están viviendo una mala temporada de verano en lo que respecta a los accidentes y rescates de montaña. Ver a excursionistas calzados con zapatillas urbanas o iniciando excursiones exigentes en horarios tan delirantes como las diez de la mañana es cada vez más habitual. Y, por lo que se ve, también lo empieza a ser el uso de la inteligencia artificial (IA) como guía para aventurarse en la montaña. Un buen uso de esta herramienta puede ser sin duda de gran ayuda, pero cuando se pretende que sustituya a las guías tradicionales (de papel o digitales), entramos ya en terra incognita . Esto es lo que descubrieron tres excursionistas que intentaban ascender el célebre Monte Shasta, en California, a partir de una ruta que les había preparado el chat de Google Gemini. El itinerario resultó ser el producto de una alucinación algorítmica y muy pronto, según el San Francisco Chronicle , se encontraron en un punto de difícil retorno sin agua ni comida. Tuvieron que ser rescatados.
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