Después de las palabras
«Es el humano la única frontera real que existe en la vida, la establece la ambición de su mente, la soledad de su espíritu y su egoísmo»Juan Villacorta
ValladolidLas fronteras son espacios invisibles del desacuerdo cuando deberían ser pasadizos de la concordia entre las gentes. Las fronteras naturales no existen, son convencionalismos geográficos, ... administrativos, jurídicos, culturales, incluso y sobre todo económicos, que separan a unos humanos de otros, instauran un poder, y preservan una autonomía de acción, no basada en el libre albedrío.
Los seres fronterizos suelen vivir poco, en ningún mundo se sienten cómodos, ninguna sociedad los acepta totalmente, ninguna idea los satisface plenamente, ningún futuro reconforta sus sueños. Son seres desvalidos, y sin embargo, cuánta libertad, cuánto amor a la verdad escurridiza, qué valentía en asumir su universal orfandad, su radical indefensión.
La frontera es una idea establecida por el hombre, la naturaleza no tiene límites, puede tener bordes pero no límites, es un horizonte ininterrumpido por definición. Es el humano la única frontera real que existe en la vida, la establece la ambición de su mente, la soledad de su espíritu y su egoísmo esencial.Noticia relacionada
Después de las palabrasOpinión
La máscara de la verdad
Son interesantes los seres fronterizos, los asuntos fronterizos, las situaciones a caballo entre dos mundos. La ambición y la supervivencia humana son duraderas, inagotables y tarde o temprano agotadoras. El motor del combustible humano es encendido desde el exterior, el poder es siempre externo.
El humano es frontera en su identidad, su horizonte no tiene medida, pues la muerte es en sí misma una frontera.
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