WYG | Montevideo
@|Parece mentira cuánto ha cambiado este país a corto plazo, en manos de un gobierno que parece mirar para otro lado. Un gran dolor, impotencia de ver y sentir su inoperancia, de escuchar cómo se falta a la verdad con esa habilidad de repetirla cien veces, y que en cerebros empobrecidos de conocimientos se hacen verdad, y eso sirve; son los firmes votantes de mañana.
La enseñanza empeora en manos de otra izquierda adoctrinada, cuando cuenta con profesores y algunos que no se han graduado como tales, pero que sí han sido debidamente aleccionados en la política sindical y más, que maneja este Ejecutivo. Tanto quieren implantar sus ideas, que a las autoridades no les molesta que los libros pretendan cambiar la historia y que ni siquiera a las festividades patrias se les rinda homenaje. Por el contrario, aplauden la salida del libro del 'amigo Pepe', que distribuyen entre los niños, donde están lejos de mostrarles lo que realmente fue (un guerrillero tupamaro), además de ser reconocido como el peor presidente de gobierno que el Uruguay ha tenido; pero lo pintan para ejemplo de nuestra juventud.
Si la cultura anda por el piso, la seguridad no se queda atrás, y los barrios se convierten en guetos de vecinos asustados porque no saben cuándo ni por dónde llegará una bala perdida de las miles que los vándalos tiran, porque alguien se las regala para sus fines delictivos en que operan amedrentando o como sicarios al mando de cabezas escondidas. Los policías arriesgan sus vidas, se exponen, detienen, y una jurisprudencia saturada, que no da abasto, hace tratos que hoy un código arreglado les permite negociar con los bandidos; y al rato están libres por las calles para continuar su vida con una sonrisa que imagino burlona, cuando no, amenazante a los policías.
Por si todo fuera poco, un Pit-Cnt con veleidades de co-gobierno, manejando sindicatos a su antojo, con un ministro ex sindicalista y comunista que no logra acuerdos favorables para el país; vemos que las industrias se están yendo, cierran sus puertas y se van de este suelo inseguro, con lo que logran el descrédito del país, pérdida de fuentes de trabajo, y aumento entonces del desempleo. Pero cuidado, yo estoy de acuerdo con los sindicatos que van a lo suyo, defendiendo a su gente. Pero todo tiene un límite, porque no deberían involucrarse decididamente en política; donde los vemos trepando escaleras para convertirse en diputados o senadores como sucede ahora. Todo sería distinto si las autoridades del Pit-Cnt y de todos sus sindicatos fueran elegidas de la misma manera que el gobierno, cada cinco años y sin derecho a reelecciones; porque las indefinidas estadías en cargos de relieve hacen que se sientan como los dueños de sus empresas, para dirigirlas a su gusto y ganas.
Por todo esto y mucho más, ¡por favor Coalición Republicana!, júntense de una buena vez, y prepárense porque este país quedará destrozado y súper endeudado.
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