Estuve unos días de viaje, me fui a visitar a mi hermana, que tiene la suerte de vivir en Nueva York. Suerte la mía también porque me pude hospedar en su casa; Estados Unidos está carísimo. Pero qué ciudad, qué tal energía, cuánta vida, cuánto arte.
Parte de la motivación para visitar esa ciudad era acompañar a nuestro tenista compatriota, Ignacio Buse, orgullo para todo el Perú, que actualmente figura dentro de los top 30 jugadores del mundo y que pasaría por primera vez la fase inicial nada menos que del US Open, ganando un partidazo a 5 sets contra el local Marcos Giron. Pero, una vez más, lo más emocionante fue ¡la barra Peruana! Por momentos las barras se 'agarraban' entre los gringos y los peruanos, ¡y la hinchada blanquirroja era más fuerte que la gringa!
Una experiencia para recordar. Viajar, además, siempre abre la mente, saca de la zona de confort, enseña, enriquece. La lección (o el insight) más marcada que tuve esta vez fue el ver a tanta gente, de todas partes del mundo, luchando por ganarse la vida, buscando la felicidad. El taxista, el artista, el tenista, casi todos inmigrantes o viajeros, en esta capital del mundo que, como todas, tiene defectos y dureza, pero un valor muy claro: el de la Libertad y lo que ellos llaman The Pursuit of Happiness (que no es exactamente lo mismo que la felicidad en sí, sino su búsqueda, el Sentido).
Hermoso ver a estos héroes del silencio buscando el sentido, buscando el camino. ¡Inspirador ver a muchos Peruanos en las calles, en sus restaurantes, en la barra y en la cancha!
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