Los primeros siete meses del año estuvieron marcados por una sucesión de shocks que golpearon la actividad, pero las condiciones comienzan a configurarse para una recuperación liderada por la inversión. La Ley de Reconstrucción Nacional mejoraría incentivos mediante una menor carga tributaria, mayor certeza para grandes inversiones y facilitación regulatoria. Al mismo tiempo, la agenda de permisos está reduciendo duplicidades, mejorando la coordinación entre servicios públicos y acelerando la tramitación sin rebajar estándares.
Sin embargo, tener proyectos aprobados no basta. Para que la inversión ocurra, también se necesita financiamiento. Y es allí donde aparece la relevancia de la próxima reforma al mercado de capitales. El Ministerio de Hacienda ha planteado que buscará ampliar la capacidad de financiamiento de las empresas, atraer inversionistas y profundizar los mercados de capitales.
Un mercado de capitales más profundo no solo aumenta los recursos disponibles, sino que también diversifica sus fuentes. Para una empresa, depender menos de un único canal permite distribuir riesgos y acceder a plazos más largos. Para la economía, reduce la dependencia del crédito bancario o externo y mejora la transmisión del ahorro hacia la inversión.
La liquidez también importa. Un mercado donde los activos se transan con mayor facilidad forma mejores precios y entrega referencias más claras para valorar el riesgo. Eso puede reducir las primas exigidas por los inversionistas y facilitar nuevas emisiones.
Esto es especialmente importante si queremos que la recuperación no quede concentrada en grandes proyectos mineros o energéticos con acceso a financiamiento internacional. Para que el ciclo alcance también a construcción, industria, servicios y empresas medianas, se requiere un mercado doméstico capaz de canalizar ahorro hacia más sectores. Allí la reforma puede ayudar a consolidar la recuperación, ampliando las posibilidades de que más proyectos se financien y ejecuten.
Y esto también es relevante para las personas. La inversión genera empleo, eleva la productividad y crea espacio para mejores salarios. Pero hay además un canal más directo. El Ministerio de Hacienda ha señalado que la reforma buscará mejorar las condiciones de acceso a la vivienda (mediante el mercado de créditos inmobiliarios). Un mercado financiero más profundo y competitivo puede ayudar a que el capital llegue en mejores condiciones a quienes quieren comprar una casa.
La transmisión no es automática, ni una reforma financiera garantiza por sí sola menores tasas. Pero menores fricciones, más competencia, mejores referencias de precios y más fuentes de financiamiento sí pueden multiplicar los beneficios de una recuperación que comienza a tomar forma.
La secuencia importa. La reconstrucción mejora los incentivos; la agenda de permisos acelera la ejecución; y un mercado de capitales más profundo ayuda a financiarla. Cada pieza cumple una función distinta, pero juntas son capaces de consolidar la recuperación y multiplicar sus beneficios.
*El autor de la columna es economista jefe de LarrainVial Research
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