Fue una manita, pero pudieron ser seis, siete, ocho o muchos más. Este Barça es tan superior a sus rivales que los desborda y los humilla sin aparente esfuerzo. La pelota alcanza una velocidad que es imposible de seguir, cada futbolista cumple a la perfección su misión y luego, claro, está el talento de Lamine Yamal, el excelente momento de forma de Fermín, la inspiración de Raphinha, la velocidad de Gordon, la sensatez de Pedri o la clase, fuerza y talento de Rodri.
Cito a estos seis futbolistas, pero no se puede olvidar a Cubarsí, que sigue inmenso; a Joan García, que está ahí para solventar cualquier despiste, o la proyección de Xavi Espart. Y todo eso con un banquillo esperando su turno de un nivel inmejorable. Ver a Olmo, Bernal, Cancelo, Gavi o Gabriel Jesús sentados en la banda es para soñar.
Este Barça es una locura. Flick ha construido una máquina perfecta diseñada para ganar y dar espectáculo. De momento, ya son líderes en solitario, con diecisiete goles a favor y solo dos en contra. Una media goleadora espectacular y sin fichar a Julián Álvarez. Pues sí, parece que Lamine y los suyos están dispuestos a demostrar a quien sea que no hacía falta gastarse 100 millones en un delantero.
Flick ha conseguido que el Barça siga transmitiendo esa sensación de equipo que juega para ganar, pero también para divertir. Y cuando un equipo tiene hambre, talento y jugadores capaces de marcar la diferencia en cualquier momento, pasan estas cosas. Los rivales corren detrás de la pelota, el Barça corre hacia el gol y el partido acaba convirtiéndose en un espectáculo.
Por eso este inicio invita a ilusionarse. Queda mucho, pero este Barça ha lanzado un mensaje muy claro. No ha venido a especular, ni a sobrevivir, ni a ganar por la mínima. Ha venido a seguir mandando en La Liga.
Y si Lamine y los suyos mantienen este nivel, que se preparen los rivales. Porque este equipo no solo quiere ganar. Quiere que ganar sea un espectáculo. De momento, están cumpliendo su misión a la perfección.
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