De momento, y si las elecciones no lo arreglan, estos son los malos de la película en la versión del Gobierno de Sánchez y es que España está de uñas con todos. Con el Embajador de Argentina rotas las relaciones, con Israel rotas, guerra diplomática con Italia, en contra de Trump con unas consecuencias del peor calado para España, puentea a Bruselas con China y tiene a Argelia a punto de tirar también la toalla.
Para este régimen totalitario de Sánchez, que juega a progresista, somos todos los que no le aplaudimos sus sandeces y malos hábitos, xenófobos, racistas, fachas y antisanchistas patológicos. Ahora, eso sí, son sus amiguetes del alma, simpatizantes de esas políticas nefastas y viles para todo país civilizado. Sánchez, al reconocer a Palestina, se hace amigo del grupo terrorista Hamás, de Hezbolá, igual que aceptó a los etarras, a Otegi y al grupo proetarra Bildu, a separatistas y golpistas y fugados catalanes, que gracias a ellos está malgobernando España.
Pero la meta a conseguir solo Sánchez la sabe. Ha adoctrinado bien a un ramillete minúsculo de sus esbirros políticos y todos ellos se desquician hablando de virtudes que dicen que le rebosan en su personalidad. Para un tipo como Óscar Puente, que de alcalde se catapultó a ministro, hoy se deshace diciendo de Sánchez que poco menos es el Mesías, que es el Jordan de todos. No asegura este "voceras" que será el sucesor de Sánchez, pero si quedaran dos segundos para el relevo, sería a Puente a quien cogerían de la mano.
Este ministro ha demostrado que no tiene ni idea de dónde está, ni de qué responsabilidades tiene; confunde un melón con un balón de fútbol, y de ser ministro a ser guardaespaldas hay poco trecho. Pero sospechamos que Puente, con permiso de Sánchez o sin él, se ha postulado como sucesor del César de la Monclovita, aunque si va por esos derroteros igual Sánchez le aplica el ultimátum del César, y es que "Roma no paga traidores", aunque para esta gente esto también se negocia.
La verdad es que, con la grandeza que somos como país, sin que nadie nos haya hecho sombra jamás, en el final del primer cuarto de este siglo no hemos sido afortunados. Más bien España ha caído en una desgracia moral e inquisitorial, con un desprecio a lo español sacado de quicio. Un tipo que se autodenomina político, mediocre y autoritario, está de presidente. Ha sido capaz de anillar a un pueblo próspero y con un gran sentido de la prosperidad, colocándolo en el ridículo internacional de su mano y demostrando un poder lunático que está dejando al país bajo mínimos en lo económico, social y político, y que con urgencia los ciudadanos saben que habrá que recuperar de este aquelarre infernal si queremos volver a poder hablar de democracia en Bruselas y ser respetados en toda la Unión.
Así que ¡¡OJO!! a este personaje, "El Niño de Ademuz", que tiene veneno para dar y embotellar. No tuvo reparos en sacrificar del partido a Madina y a Susana Díaz, contando pestes de estos dos candidatos serios y firmes a la Presidencia en el año 2018. Puente sacó la milonga de que estos dos barones del PSOE eran fachas hasta la médula, una idiotez más de ese lamebotas, que ahora en su esperpéntico sueño se ve de presidente en La Moncloa y a todos los españolitos de súbditos suyos. Ya se encargará él de dar caza a los simpatizantes de la Corona y echarlos a un pozo político para que no salgan a decir la inutilidad absoluta de este sátrapa.
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