Para ilustrar el Jornal de hoy hemos plagiado un retrato de Alfredo Bryce Echenique obra de Herman Braun-Vega. En nuestra versión, estamos en el Maretarajal (desde este verano, la Mareta y el Tarajal son y serán para siempre una y la misma playa).
(Achantaje) El diarista acaba de guardar la estilográfica y sostiene su Jornal Tarajal para que se seque la tinta (es parte del proceso de escritura). Tras él vemos a Pedro Sánchez, el caudillo de las manos rojas, chapoteando en la sangre de los ahogados y aplastados. Bailotea su playlist, hundiéndose, tratando de olvidar la humillación ante Mohamed VI, que lo amenazaba con hacerlo quedar mal en los anales. Entiéndase rectamente: se achanta Sánchez porque teme el juicio de la Historia. Más grave aun: ¡teme el juicio de la Memoria Histórica! Digamos que Sánchez practica el bienquedismo histórico o el historicismo bienqueda o como se diga. De ahí que en lugar de una tabla de surf lleve una lockeana lápida en blanco, en la que espera que se grabe un dictamen favorable tipo el presi más cool de la democracia o similar.
Ese es su único interés mientras lo tragan las arenas del tiempo. Por eso, ante el dilema del tranvía no escoge ni deontologismo ni utilitarismo, sino cinismo. La pregunta no es «¿Debo dejar morir a cinco o debo matar a uno?» o «¿Cómo habrá menos sufrimiento, si dejo morir a cinco o si mato a uno?», sino «¿Qué me conviene, dejar morir a cinco o matar a uno?». The hard problem made easy! Cinismo viene de kynós, perrosanxe. Y mientras este sujeto se hunde en arena, sangre y heces, torero, el diarista se pregunta si lo sucederá un presidente cabal. Alguien que atienda a las consecuencias o a los principios, o a un poco de cada si es un realista decente; alguien, en fin, que no sea un bellaco.
(Acosmopolitismo) Mr. Caldwell vive instalado en la acosmia: solo atiende a su mundo subjetivo, con su particular coherencia interna, pero desconectado de la realidad.
(Terminado el lunes —el lunes— siete de septiembre, tarde, observando que a Sánchez, además de lecturas, le falta gimnasio; al margen de cómo la Historia lo defina, en esta foto del 2015 está menos definido que los tríceps de Falete; imagínense ahora.)
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