En una hora de rigurosa exposición, la presidenta Claudia Sheinbaum rindió un Segundo Informe de Gobierno profundo del estado que guarda la nación y resaltó que los morenistas deben privilegiar la unidad, la honestidad, la austeridad y la cercanía con la gente por encima de cualquier cosa.
El balance presentado en este ejercicio republicano no sólo expuso los números sanos de la hacienda pública, también ratificó la lealtad a un estilo de administración fundado en la sobriedad institucional.
La reducción drástica del gasto corriente demostró que la disciplina fiscal es perfectamente compatible con la expansión de los derechos sociales.
En este camino, el fortalecimiento al ingreso laboral se reflejó en el firme seguimiento a la política de aumento salarial, consolidando el poder adquisitivo de las familias trabajadoras.
En el plano macroeconómico, la mandataria reportó una cifra sin precedente: México alcanzó un máximo histórico en Inversión Extranjera Directa (IED) superior a los 34 mil 900 millones de dólares, lo que refleja la confianza de los mercados globales.
Frente a las turbulencias internacionales, la economía mexicana respondió con una solidez cambiaria envidiable que desafía los pronósticos más reservados.
Uno de los logros más contundentes del periodo se registró en materia de seguridad ciudadana.
La estrategia integral impulsada por el gobierno federal logró una reducción histórica del 51 por ciento en los delitos de alto impacto y homicidio doloso en lo que va del sexenio, demostrando que la coordinación y la atención a las causas rinden frutos tangibles.
En el corazón político del mensaje, la mandataria federal lanzó un recordatorio ético imperativo dirigido a toda la militancia y a los funcionarios del movimiento.
La transformación no puede entenderse sin la vocación de recorrer territorio que privilegia el contacto directo con la ciudadanía antes que la comodidad burocrática.
Con una dimensión física impresionante, sus recorridos acumulados a lo largo del país equivalen ya a 2.6 vueltas completas a la Tierra.
El llamado fue claro y directo: los actores del movimiento deben conducirse con sencillez, humildad y honestidad radical, recordando siempre el origen y los principios fundacionales que le dieron vida al movimiento de transformación nacional.
El segundo gran eje del discurso abordó la cohesión interna frente a las expectativas y designios de ruptura a los que apostaban sus adversarios y opositores.
A pesar de jaloneos normales y diferencias mínimas en la selección de candidaturas locales, la coalición gobernante ha preservado un bloque sólido, disciplinado y que conserva la unidad incluso con sus aliados.
El respaldo unánime de las cámaras legislativas y de la estructura partidista ante coyunturas complejas disipó los fantasmas de la división que alentaron los comentócratas de la derecha.
En el plano geopolítico, el informe consolidó una postura de firmeza y dignidad nacional frente a las presiones de Washington.
La administración gestiona con pulso firme una de las etapas de tensión bilateral más complejas de las últimas décadas, equilibrando la vecindad con el respeto absoluto a la soberanía.
Al trazar una raya clara contra la injerencia extranjera, el gobierno demostró que la soberanía no se negocia.
Hacia el cierre de su intervención, la titular del Ejecutivo proyectó un horizonte de continuidad con sello propio para el resto del sexenio.
El proyecto transformador entra así en una etapa de madurez institucional donde la eficacia gubernamental se funde con los valores éticos originales, manteniendo el rumbo progresista de la República.
Por: Víctor Hugo Romo de Vivar Guerra
@vromog
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