Conozco el complejo industrial de Cartagena desde sus cimientos. Participé en su puesta en marcha y, posteriormente, dirigí la operación de Compounding de GE Plastics ... y la planta Lexan LX1. Tras una vida dedicada a los polímeros de ingeniería, sé perfectamente de lo que es capaz este activo estratégico. Como mallorquín que admira el potencial de esta Región, no escribo por nostalgia; escribo porque sé que estamos ante una encrucijada donde la audacia puede ganarle la partida a la resignación.
En el mundo corporativo, los cambios de propiedad no son crisis; son oportunidades de disrupción. El reciente cambio de rumbo en el negocio de Engineering Thermoplastics de Sabic nos obliga a tomar la iniciativa. Cartagena no puede limitarse a esperar el resultado de la conversación; Cartagena debe liderarla. El activo más valioso de esta ciudad no son solo sus máquinas. Es su ventaja competitiva estructural: instalaciones consolidadas, un capital humano de primer nivel, un puerto estratégico y una conectividad logística que se multiplicará con el Corredor Mediterráneo.
La meta no debe ser resistir, sino competir para ganar. Tenemos la oportunidad histórica de transformar Cartagena en el Hub Europeo de Plásticos de Ingeniería de próxima generación, integrando tecnología punta, reciclaje avanzado y automatización masiva. El 'compounding' es una actividad modular, flexible y de alto valor tecnológico. Concentrar estas capacidades aquí no solo es lógico, es comercialmente inteligente. No pretendo tener todas las respuestas, pero la experiencia me dice que la viabilidad se construye, no se adivina. Mientras el debate actual se desgasta en la gestión de costes del día a día, el verdadero liderazgo exige levantar la vista y diseñar la estructura industrial de los próximos quince años.
Las administraciones tienen una oportunidad de oro para actuar como facilitadores estratégicos de esta visión. No propongo una confrontación con nadie, sino una solución constructiva: poner en marcha de inmediato un estudio industrial, económico y logístico independiente que defina cómo consolidar el liderazgo de Cartagena con el horizonte puesto en 2035.
En la industria hay dos tipos de organizaciones: las que gestionan el declive y las que crean el futuro. Cartagena tiene todo lo necesario para pertenecer al segundo grupo. Sería un error imperdonable que, por falta de visión y análisis, dejáramos pasar la oportunidad de liderar la próxima revolución industrial de la Región.
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