El FITE ha pasado de 60 a 73 millones de euros. Trece millones más. Una cifra que debería ser una buena noticia para la provincia de Teruel. Pero cuando miramos dónde va ese incremento, empiezan las preguntas.
Porque para las infraestructuras de nuestros pueblos, ni un euro más: cinco millones. Los mismos.
Y esto no ocurre porque falten necesidades. En la anterior convocatoria más de 200 municipios solicitaron ayudas por más de 17,2 millones de euros y solo 59 consiguieron financiación. Es decir, había proyectos, había necesidades y había ayuntamientos dispuestos a invertir y mejorar sus pueblos.
El Gobierno de Aragón conoce perfectamente estos datos. Y, aun así, mantiene la misma partida.
Pero hay más.
La nueva convocatoria amplía las actuaciones que pueden ser subvencionadas, pero no aumenta el dinero disponible. Reduce de 15 a 10 días hábiles el plazo para presentar los proyectos y baja la ayuda máxima de 120.000 a 90.000 euros.
Más actuaciones, más competencia, menos tiempo y menos ayuda. Y mientras el Gobierno de Aragón presume de políticas contra la despoblación, introduce un criterio difícilmente defendible: un municipio de más de 3.000 habitantes recibe 0,6 puntos por población y uno de menos de 2.001 habitantes, solo 0,2.
Tres veces menos.
Precisamente los ayuntamientos más pequeños, los que tienen menos recursos económicos, menos personal y mayores dificultades para sacar adelante proyectos, parten con menor puntuación.
¿Es esta la forma de luchar contra la despoblación? ¿Penalizando a quienes más dificultades tienen?
Además, hay una contradicción política difícil de justificar. En noviembre de 2024, la Diputación Provincial de Teruel aprobó por unanimidad reclamar que se duplicaran los recursos del FITE destinados a los municipios. Por unanimidad. También con el voto favorable del Partido Popular.
Cuando están en Teruel piden duplicar el dinero. Cuando gobiernan Aragón y disponen de 13 millones más de FITE, mantienen los mismos cinco millones.
Nuestros pequeños ayuntamientos no necesitan discursos sobre el medio rural. Necesitan recursos para impulsar proyectos que generen actividad económica, creen oportunidades, ayuden a fijar población y mejoren la calidad de vida de quienes viven en nuestros municipios.
Porque luchar contra la despoblación también es dar herramientas a nuestros pueblos para que puedan generar futuro.
La lucha contra la despoblación se demuestra en los presupuestos y en las convocatorias.
Porque si el FITE crece, ese crecimiento también tiene que llegar a nuestros municipios.
Y si hay 13 millones más —y pronto pueden ser 26—, la pregunta sigue siendo muy sencilla:
Más FITE, ¿para quién?
María Ariño. PSOE / Mas de las Matas
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