Las expectativas son creencias que tienen las personas y las empresas respecto del futuro de la economía; por esa razón son el mejor reflejo de lo que ocurre en el país. Las expectativas son claves, pues determinan nuestras acciones. Si son negativas, significa que no se cree en el futuro, por lo que no se invierte, no se crea empleo y, como consecuencia, no se consume. El resultado es que las empresas, de todo tamaño, producen y venden menos, y la economía entra en un círculo vicioso. Lo contrario también es cierto. Se requiere creer para poder crecer.
En el Perú, las expectativas son medidas mensualmente por el Banco Central a través de encuestas a analistas económicos, empresas de distintos sectores económicos y entidades financieras.
¿Qué dice la última encuesta? Primero, con respecto a la inflación, se espera 4.0% para este 2026 debido al aumento del precio del petróleo hace unos meses. Para 2027 se espera 2.60% y 2.45% para 2028. Los datos son favorables pues se entiende que el resultado de 2026 es un bache debido a la coyuntura internacional.
Segundo, el crecimiento económico esperado para este año y los dos siguientes se ubica entre 3.2% y 3.5%. Si bien es cierto que no es negativa la cifra esperada, es insuficiente para crear empleo y bajar pobreza; tendríamos que crecer al menos 4% y de manera sostenida para esperar mejoras en empleo y pobreza.
Tercero, el precio del dólar se espera que se ubique en 3.40 soles por dólar a diciembre de este año, para que luego se mantenga entre 3.40 y 3.45 a diciembre de 2027 y entre 3.45 y 3.47 soles por dólar a diciembre de 2028.
Las expectativas son positivas. ¿En qué se fundamentan? Primero, tenemos y esperamos estabilidad monetaria y cambiaria. Segundo, la deuda pública es baja, pero debe mejorarse el manejo fiscal, pues el déficit fiscal esperado por el propio MEF se aproxima a 1.8% del PBI, debido a la proliferación de iniciativas de gasto público por parte del Congreso anterior, a pesar de que la Constitución lo prohíbe. Tercero, es necesario que aumente la inversión, pública y privada, para poder crecer. La razón es simple: crecer es producir más y, para hacerlo, antes alguien debe invertir. Cuarto, del total de la inversión en el Perú, la privada es 80% y la pública, 20%. Se sigue que, para poder aumentar el crecimiento, se necesita aumentar la inversión privada. No verlo es tener anteojeras ideológicas.
Quinto, una economía crece cuando existe un entorno de credibilidad. Eso se logra con resultados. Piense en un equipo de fútbol. ¿Cómo se hace creíble para que los hinchas vayan al estadio? Con resultados positivos. Algo similar ocurre con la economía. La estabilidad monetaria y cambiaria son algo así como los cimientos de una casa; se necesita construir la casa y esto último significa mostrar resultados en seguridad ciudadana, educación, salud, infraestructura, etcétera. Los ciudadanos necesitan mejorar su calidad de vida y ese es un problema que viene de décadas atrás.
Por momentos creo que existe un grupo que quiere que todo vaya mal. Solo critican sin aportar, sin saber decir un sencillo 'no sé'. Estoy de acuerdo con quienes sostienen que los gobiernos les han fallado a los más vulnerables; pero eso no debe llevarnos a gobiernos autoritarios ni populistas. Hemos perdido la capacidad de encontrar consensos y nos hemos tornado intolerantes y agresivos. Parece que olvidamos que los gobiernos pasan y nosotros quedamos.
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