Juan Garrigó Mejía, conocido en el ambiente político desde hace mucho tiempo, debutó ayer oficialmente como un dirigente de alto perfil al pronunciar un discurso como nuevo secretario general del PRM para los próximos cuatro años.
El político, trabajó en el Senado de la República, en el periodo de 2016-2020, con el entonces senador de Puerto Plata, el único que tenía el PRM, José Ignacio Paliza. La versión de los legisladores, en su mayoría de oposición, sobre el político, son las mejores, es difícil escuchar un comentario negativo sobre el comportamiento profesional, político y humano de Juan.
En los seis años de gobierno que lleva el PRM, 2020-2026, trabajó como viceministro administrativo de la Presidencia, su impronta por ese cargo público, también es la mejor, a juzgar por los testimonios de personas que recibieron sus servicios mientras ocupó esa posición.
Su primer discurso como secretario general del PRM, lo coloca ahora, en una prueba superior, con exposición pública constante y una responsabilidad política mayor, secretario general de un partido en el poder. Como dirigente de ese nivel, se puede afirmar que pasó la primera prueba que enfrentó, el abordaje a los comentarios de que su crecimiento político se debe a que es el nieto del expresidente Hipólito Mejía e hijo de la alcaldesa de la capital y saliente secretaria general del PRM, Carolina Mejía.
No evadió el tema, lo respondió. 'Hay quienes han pretendido descalificarme por mi apellido, y déjenme decirles algo, como buen dominicano, mi principal orgullo es mi familia, mis padres, mis abuelos, mis hermanos, mi esposa y últimamente el amor más grande que es mi hija, yo soy el nieto de Hipólito Mejía y el hijo orgulloso de Carolina Mejía y lo digo con orgullo, ser su nieto y su hijo, es una obligación moral de hacer las cosas bien, es el compromiso moral de superar todas las expectativas', subrayó. Lo más contundente lo agregó después: 'Esta es mi familia, mi familia es el PRM. Yo soy un hijo del Partido Revolucionario Moderno y vine a estar a la altura de ustedes'.
Otra nota brillante. Imprimió seriedad y peso a su figura, con apenas 32 años y con un carisma que seduce, no se dejó arrastrar por la tendencia de imprimir espectáculo a todo. Así fue el debut político de Juan Garrigó.
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