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Mauricio Quiroz Terán

Un viaje con la identidad de Santa Cruz

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Hay viajes que comienzan con un mapa y otros que nacen de una pregunta. El de Lourdes Molina comenzó con una inquietud. ¿Qué otros sabores se esconden Santa Cruz? Para responderla, dejó la redacción y recorrió los cuatro puntos cardinales del departamento. No salió en busca de restaurantes célebres, sino de cocinas donde la memoria permanece encendida junto al fogón. Halló comunidad. El resultado es Memorias del Paladar cruceño, una serie de ocho capítulos que EL DEBER estrenó al inicio de este mes de septiembre en todas sus plataformas digitales y su canal de televisión. La comida es la puerta de entrada; detrás aparecen la familia, el territorio, los afectos, el trabajo y la identidad. Las recetas transmitidas entre generaciones son documentos de una historia que pocas veces llega a los archivos. Cada ingrediente habla de la tierra; cada cocción guarda la experiencia de una comunidad; cada 'secretito' conserva el rostro de quien preparó antes ese plato. La cocina es alimento, pero también una forma de recordar quiénes somos. El viaje de Lourdes recuerda al de Chihiro, la niña de la obra de Hayao Miyazaki que atraviesa un mundo desconocido y regresa transformada. Todo viaje exige dejar certezas, entrar en territorios ajenos con respeto y aprender a mirar de nuevo. Como Chihiro, Lourdes avanzó entre descubrimientos, tensiones y desafíos, y encontró saberes capaces de cambiar su mirada. En esa ruta aparecieron el witimimbo, una torta de maíz cocida al vapor; el saice de plátano de San Ignacio de Velasco y el pututu de Concepción. Pueden ser sabores nuevos para parte del público, aunque llevan generaciones en otras familias. Ahí radica un mérito del proyecto: vuelve visible lo que siempre estuvo presente. Lourdes llegó a la aventura con dos pasiones cultivadas desde niña, la cocina y el periodismo. En esta serie ambas alcanzan una nueva expresión. El proyecto marca también su madurez audiovisual. Producir una obra así exige resolver distancias, transporte, fotografía, sonido y edición, además de encontrar una forma artística de contar sin arrebatarles su voz a los protagonistas. El logro no es una hazaña solitaria. Lourdes es una guerrera, sí, pero detrás de la pantalla está el equipo que convirtió su horizonte en imágenes: Christian Archanjo, en cámara y edición, y los fotógrafos Ricardo Montero, Juan Carlos Torrejón y Fernando Portugal. Está también el respaldo de EL DEBER, que apostó por innovar sin abandonar su compromiso con la cultura y la comunidad. Y claro, todos sus colegas entre los que destaca los consejos de Juan Manuel Ijurko. La serie recoge una idea del chef Javier Libera, aquella que el cruceño abraza, adopta y 'cambaliza' cuanto recibe. La gastronomía departamental no es una pieza inmóvil ni una receta encerrada bajo llave. Es una creación viva, enriquecida por encuentros culturales. Santa Cruz incorpora productos de su tierra, adapta influencias y les imprime un sabor propio sin renunciar a sus raíces. Estrenar esta producción durante el mes de Santa Cruz le otorga un sentido especial. Las efemérides no deberían limitarse a repetir símbolos o contemplar con nostalgia un pasado idealizado. También deben servir para escuchar a quienes sostienen la cultura y preguntarnos qué identidad construimos. En pequeños negocios, patios familiares y ollas tiznadas existe una Santa Cruz laboriosa, diversa y profundamente humana. Memorias del Paladar cruceño nos propone sentarnos a esa mesa. Invita a mirar más allá del plato y entender que una receta puede contener el paisaje y la historia de un pueblo. Lourdes regresó con la libreta llena, el paladar sorprendido y una mirada distinta. Como sucede en los grandes viajes, no volvió siendo exactamente la misma. Este fin de semana comienza a compartir esa transformación con la audiencia. Vale la pena acompañarla, no solo para descubrir nuevos sabores, sino para reconocernos en ellos. Preservar la cocina cruceña es preservar una memoria común; y contar las vidas de quienes mantienen encendidos sus fogones es una forma de impedir que nuestra identidad se apague. Mauricio Quiroz Terán es periodista
Un viaje con la identidad de Santa Cruz
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